Varguitas

Su mujer boliviana, o residente en Bolivia pues no lo recuerdo bien, la tía de La Tía Julia, así le llamaba. Tengo en casa una traducción al inglés – porque nunca hallé el libro en castellano – de la versión de la pobre mujer del matrimonio escándalo del escritor futuro y la bella y (más) madura tía lejana: Lo que Varguitas no contó. El nombre tía se aplica a tantos grados de consanguineidad… Julia Urquidi escribió la otra versión de El Escribidor y la pieza es inencontrable.
Varguitas contaba cosas hoy para anotar. Para darles vueltas. ¿Por qué Varguitas? Porque decir Vargas se me antoja al leerle que me queda demasiado solemne para las cosas solemnes que dice, que bien parecen de un hombre que se reconoce humilde y miserablemente pequeño a la par que miserablemente humano. 
Cuenta:

“la realidad es que ninguna historia es surrealista, porque la historia es objetiva y los hechos sólo son poéticos cuando una visión los transforma en poesía”

Y dice:
…este liberal a ultranza ha reconocido encontrarse “desgarrado” entre sus principios y la realidad, a la vez que sostenía que “un liberal jamás debería aceptar que los pobres contribuyentes salvaran a las empresas codiciosas que han acabado en la ruina”.

Sin embargo, el problema ahora es que “estas instituciones no quiebran solas y parece indispensable el intervencionismo para salvar a los náufragos. A los liberales esta crisis también debe llevarnos a revisar la idea de que a menor Estado, mejor funcionamiento de la sociedad”

Siempre es momento de asumir que la realidad termina destrozando toda buena teoría.

Etiquetas: , , , ,

Los Comentarios han sido desactivados.