Glenda


“Queríamos tanto a Glenda que le ofreceríamos una última perfección inviolable. En la altura intangible donde la habíamos exaltado, la preservaríamos de la caída, sus fieles podrían seguir adorándola sin mengua; no se baja vivo de una cruz”
Empecé pensando en otro relato. Y creí ver en Glenda la razón, el hilo conductor. Pero después vi que no me interesaba nada. Que me bastaba con Cortázar.

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