No hay mal que por bien no venga

Es lo que se dice. O al revés. Que siempre conlleva caras de asombro, las del huelguista en este caso:

“Por eso mismo, en la redacción del diario de Prisa existe cierto temor a que, a la vista de lo ocurrido, la empresa llegue a la conclusión de que, tal como ahora se ha comprobado, el periódico puede confeccionarse con mucha menos gente”

El misterio del recóndito lugar donde reside el valor sigue en pie. Se desconoce si la reflexión del huelguista conduce a un proceso de revisión del propio yo, su circunstancia y el valor de lo que hace. Reflexión que puede continuar con el precio que le pone al valor de lo que hace. Menos personas: pronto concluirán que menos personas son menos oficinas, la conectividad conlleverá que todavía menos oficinas son necesarias, los jefes desconcertados al no tener un sitio donde asomarse para ver la extensión de sus dominios y sus súbditos. Otros se preguntarán de que sirven los jefes si ya no están para controlar las lindes de la finca y concluirán que podrían estar escribiendo el periódico y filtrando lo relevante de lo que producen los otros. De nuevo, se verá que se necesitan menos personas y menos metros…
(se me ocurre otra conclusión malvada: si soy periódico ya no necesito plantilla. sólo necesito acuerdos con los que de verdad conocen los temas y saben contarlos: no tengo que tener sección, me basta con tener contribuyentes. pero les llevará tiempo)

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