La pastilla de los malos recuerdos

Una cosa como ésta será pasto de radios y televisiones. También de filósofos amateurs como pueden ser los peores momentos de autosuficiencia del autor de esta página. Pero merece abrir los ojos y tomar nota de que en la ciencia han conseguido un fármaco para olvidar los malos recuerdos. Es como una píldora del día siguiente, si corres y la tomas te quedas sin fatalidad. Propranolol. Me parece invitable que en el mundo castizo la cosa termine en tómate un propano, que cambiaría hombros y pañuelos como remedio del sufrimiento por una ampliación del prozac como asidero.

Los usos son múltiples, en mi opinión: a) puede administrársele al torturado para que olvide al torturador y la tortura b) puede darse al amante abandonado para que se olvide del desengaño o de la traición c) puede tomarse en caso de la pérdida del hijo, el padre o la madre d)…. Pero dice el redactor del periódico que la cosa se circunscribe al recuerdo del miedo, como al de las fobias a las arañas (¿al hombre del saco? ¿a la oscuridad?), lo que permite volver a enunciar los anteriores ítems en forma de consecuencias más diversas: perderle el miedo al torturador o al violador, a abandonar al amante o la amante, a morir o ver morir. Es decir, la literatura puede encontrar nuevas fronteras, la vida cotidiana ni se sabe.

Etiquetas: , ,

Los Comentarios han sido desactivados.