We are the face of our nation

La aduanera me advierte de que he dejado una casilla sin rellenar. Hubiera jurado que esa parte era, históricamente, únicamente correspondiente a los señores empleados del gobierno de los Estados Unidos. Es obvio que no lo era. Pero no era tan obvio que fuera tan amable de hacerlo por mi, tomándose la molestia de leer e insertar letra por letra.
La declaración anterior debe explicarlo todo. Ahora el concepto que impera es del amabilidad y atención. Justo antes de pedirte tus huellas: las de los cuatro dedos más largos de tus manos izquierda y derecha y, posteriormente, los pulgares de ambas. Tomar fotografías como ésta, además de hablar por el movil estaba, también, prohibido. Quedo a la espera de que se me impute un delito federal.
Seguramente todo consiste en que si se quedan con toda tu intimidad menos teóricamente tu ADN, es más fácil hacerlo con una sonrisa: si vas al crematorio, te dicen que vas a ducharte. No genera resistencia, lo que supone un trabajo más limpio.
(la red Echelon debe estar rastreándome en este momento. avisaré si el FBI asalta la puerta de mi hotel)

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