Un razonamiento constitucional

Si quienes interpretan la constitución llevan meses sin poder interpretarla, si damos por cierto lo que los chivatos dicen que es la causa por la que no pueden interpretarla, si la causa es tan verdadeeramente irreconciliable sea quien sea el autor de una forma de consenso, es que entonces no existe acuerdo posible. Si no existe acuerdo posible, es que el texto original sobre el que hay que llegar al acuerdo es con toda seguridad un texto que no puede ser en alguna de sus partes constitucional. Es decir, no llegar a un acuerdo sólo tiene una interpretación negativa. Lo único decente que pueden decidir magistrados tan ilustres, más allá de su mandato, es decirle a la sociedad que le ha sido remitido un texto de tan arduo encaje en lo previsto que, solucionen lo que solucionen, para muchos de los ciudadanos que se tienen que identificar con la norma, la norma dejará de ser legítima aunque siga siendo válida. Y que, por tanto, si son ellos los sabios de la nación, los dirimidores de los litigios sobre las reglas básicas, su mejor servicio consiste en recomendarnos a todos que escribamos otra. Otra constitución. Eso si un artefacto tan decimonónico es la respuesta a nuestro mundo.

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