Apuntes para la formación del perfecto objetor fiscal (XII)

Lectura en el Diario Vasco. Al habla Josu Jon Imaz, presidente de Petronor, capitoste jubilado del nacionalismo local. Repleto de sentido común. Uno piensa que siempre que le ha oído. Dice: “¿quien va a invertir en una central miles de millones si a los tres años te cambian la normativa?”. Quieren invertir en plantas nucleares, pero daría lo mismo con cualquier otra cosa que requiera la norma dictada por un gobierno.

Los particulares no tenemos miles de millones. Al menos, los particulares de andar por casa. Pero, en proporción, hacemos lo mismo todos los años de nuestra vida laboral. Sin posibilidad de elegir, uno es afiliado obligatoriamente a la Seguridad Social con el primer duro que ingresa. Sin posibilidad de elegir, el Gobierno dice hacerse cargo de determinar cuotas y retornos. Cuando ingresas, el relato legal te hará saber el número de años y cantidades que se han debido aportar para tener unos ingresos en el retiro generalmente más magros de lo que uno espera. Lo cierto es que, a medida que cotizas, las reglas para obtenerlo se modifican varias veces. Los argumentos, una supuesta solidaridad, suelen ser sonrojantes; pero son irrelevantes ahora. La cuestión es si te dieran a elegir si aceptarías que las reglas se cambiaran sobre la marcha: la parte más difícil de tu vida depende de ello.

La palabra, no conozco otra mejor, es fraude. Sí, me atrevo a repetirla: fraude.

Etiquetas: , ,

Los Comentarios han sido desactivados.