Apuntes para la formación del perfecto objetor fiscal (XVI)

No tengo que añadir una mísera gota de creatividad para mostrar la tristeza del uso del dinero confiscado, sólo darle las gracias a Albert Esplugas por haberse repasado La Vanguardia para encontrar esos momentos en los que Pilar Rahola se vuelve lúcida como uno de los siete sabios de Grecia:
El Ministerio de Bibiana Aído ya lleva gastados 845.803 euros en 22 “estudios feministas”, cuya indiscutible utilidad queda reflejada en la información que publicó La Vanguardia. Por ejemplo, 15.000 euros para el inenarrable estudio de “Topografías domésticas en el imaginario femenino. Una visión comparativa, transnacional y hemisférica”, o 50.000 para “Ética, religión y normativa de género: el papel de los principios en las sociedades tradicionales y en las democracias complejas”. Si sumamos los 600.000 euros que la ministra ha dedicado a tesis sobre feminismo, la estimada Bibiana lleva gastados, en plena crisis económica, 1.445.883 euros de nada en contentar al lobby. Y ahora, para no quedar en poco, acaba de aprobar 26.000 euros para un informe titulado “Mapa de inervación y excitación sexual en clítoris y labios menores, aplicación en genitoplastia”, cuya finalidad evidente es que la mujeres sepamos dónde tenemos un dedo y dónde ponerlo. (…)

Primero, resulta insultante que una ministra nos diga cómo tenemos que darnos placer las mujeres, llevando al extremo el paternalismo – ¿maternalismo?-de un Estado que cree que no sólo puede entrar en el comedor de casa, sino que ya quiere entrar directamente en la cama. Y segundo, porque en los tiempos negros del paro disparado, las empresas que cierran, las gentes que lo pasan mal, el hambre de algunos, la desesperación de otros, tirar el dinero en descubrir el clítoris es un insulto descomunal. Nada, destrozadas por la crisis, pero satisfechas con el solitario. Y ellos, ni eso. En fin, la frase es de Claude Chabrol: “La tontería es más fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus límites, la tontería no”.
Además, uno aprende. Repitan conmigo: “La tontería es más fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus límites, la tontería no”. Tengo que pensar seriamente en hallar el origen de esta sentencia espléndida y meditar con detenimiento si es el lema que debe acompañar el título de este blog. Anda que no tengo ego, Sra. Sánchez.

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2 Respuestas a „Apuntes para la formación del perfecto objetor fiscal (XVI)“

  1. Señorita Sánchez Dice:

    Eguito.

  2. Yo, yo misma, etc. Dice:

    Y claro, no puedo resistirme. Ahí va la retahíla [im]pertinente:a) La sentencia tiene pinta de ser de una entrevista. Y es más amplia: "La bêtise est infiniment plus fascinante que l'intelligence. L'intelligence, elle, a ses limites tandis que la bêtise n'en a pas. Voir un être profondément bête, c'est très enrichissant et l'on a pas à le mépriser pour autant." O sea, para los criados en un país sórdido en el que no se aprendían idiomas: que dice el franchute que no se debe despreciar a los tontos, aunque sea sólo por lo aleccionador que resulta observarlos. Nada que no supiéramos, but true.b) Y aún podemos ponernos más pedantes y políglotas y decir que Chabrol no descubre nada y todo estaba en los clásicos: Stultorum infinitus est numerus. Etá to' inventao.(Yo tampoco tengo ego.)