Nunca hay privilegio suficiente

No sabía que tendría que pagar un precio adicional por la gran prerrogativa de ser fijo: encontrarme a más de 800 kilómetros de mi ciudad y ver minadas mis esperanzas de volver

Súmesele la circunstancia de que es funcionario y la lágrimas que me brotan ante la tragedia que acecha a su vida por tanta esperanza minada, no tienen freno.  Lo más bello es que de toda la vida esto se ha considerado “plaza en propiedad”.

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