A las puertas de Roma y yo con estos pelos

Siempre que me dicen que me tienen que concienciar o que me tienen que sensibilizar, una mosca me aparece tras la oreja: en esencia, significa que no se tienen argumentos racionales capaces de convencer y se apela a la buena voluntad. Es como pedir limosna. Pero cuando un gobierno o un lobby que no es que sea ya lobby, sino que es la pura extensión del gobierno o el gobierno la pura extensión del lobby, me pide que me conciencie o me sensibilice, la limosna no es limosna: es la antesala del atraco o la persecución. Pobres editores, que quieren sensibilizarnos:

Los editores preparan una campaña de sensibilización para difundirla cuando entre en vigor la traída y llevada ley Sinde. Será de tono amigable, sin culpabilizar al usuario, y hará hincapié en la necesidad de escritores y editores de percibir una remuneración por su trabajo.

Que sea de tono amigable no significa que sean tus amigos: el diablo es un tipo que aparece sonriente y es simpatiquísimo. Puedo llegar a intuir la necesidad de que el escritor sea remunerado por su trabajo, pero me cuesta mucho saber cuál es el trabajo del editor… cuando el libro es un saco de bits. Indudablemente y día a día, todos los oligopolios de compadreo con los partidos y sus castas no sólo perciben el peligro, sino que quieren vender cara ¿la derrota?: de wikileaks y todos los leaks a Egipto, pasando por Seriesyonquis el mundo está sacudido y hay quien se siente en el Palacio de Invierno. Un fantasma recorre el mundo y ya no se llama comunismo, puede que tenga la aburrida designación de desintermediación.

La metáfora de Gerardo Herrero era, en realidad, correcta en sus intenciones: si sentarse con cuatro bloggers con despiste es como si Sanidad se sentara con traficantes de cocaína, es porque subyace la misma lógica represiva: prohibamos el consumo, persigamos al traficante. El mercado negro crea productos adulterados y mafias cuya represión interminable será un verdadero fin en sí mismo en nombre de la salud pública. Tenemos suerte de que el cine y la novela negra hace mucho que nos explicaban que los mismos que controlan el tráfico son los que terminan representando a las instituciones y no nos pilla de nuevas: son los corruptos los primeros en pedir la cacería.

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