Pedófilos y piratas asolan la lectura

Hagamos el ejercicio: mi amigo recibe tres mil euros de anticipo por escribir un novelón al que se le asigna una tirada de cinco mil ejemplares. Esto supone haciendo matemáticas elementales la espectacular cantidad de 0,6 euros por cada ejemplar potencialmente vendido. Rehagamos el cálculo por tiempo: supongamos que mi amigo ha invertido el equivalente a seis meses de su vida en producir el novelón. En ello incluyo correcciones de galeradas y toda la parafernalia usual, incluyendo las conversaciones telefónicas con el editor y el agente, que se queda un 10%. Eso díría, de nuevo con matemáticas primerizas, la cantidad de quinientos euros al mes.

Pero hagamos una mirada más propia de un economista frente a las afirmaciones de que el derecho de autor es el sueldo de los trabajadores de la cultura. El ejercicio lo hacemos en el supuesto de que mi amigo autor sea capaz de poner en el mercado un libro al año. Si fuera capaz de vender un libro al año. Hay quien hace más, pero hablamos entonces de superstars. En ese caso, estaríamos ante la nada desdeñable cantidad de doscientos cincuenta euros mensuales. Excuso decir que su mujer también trabaja. Y que él come de su puesto de profesor.

La entrada del agente en el juego nos deja la cosa en 225 euros mensuales o cincuenta y un céntimos de euro por libro que son como unas noventa pelas de las de antes. Un café en un bar dicen que vale más, que yo no tomo. Pero todo esto tiene que ver porque un cretino ilustrado asegura que el peligro del libro reside en la gratuidad. ¿Cómo lo ven?

(ah: dice que se perseguirá a la piratería como se persigue a los pedófilos. me pregunto si pondrá unas camaritas para sancionar a los que leen los libros en las librerías y luego no se llevan el ejemplar, puesto que son como los pedófilos como todo el mundo sabe)

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