Raro

Creo que la palabra que añadía era especimen. O bicho. Raro era – soy – yo. La extrañeza de mi especie proviene por una inusual combinación de saberes que pueden ser sin lugar a dudas manifiestamente incompletos. Lo que resulta anómalo por estar fuera de lo recurrente, es la diversidad de habilidades y por tanto una originalidad no necesariamente entendida como algo brillante. Pero el caballero era elogioso. Era una descripción de singularidad, lo que suele ser visto como llamativo e interesante, pero no necesariamente útil. El tercer interlocutor, el advertido de la unicidad de servidor, hacía preguntas y ofertas que se asentaban en un modelo clásico de desarrollo de negocio. Lo que antes llamábamos con menos recato ventas. La comunicación de mi incapacidad para afrontar el reto buscado – emocionalmente, ante todo – era consagrar lo que en realidad se quiere decir con la rareza elogiosa: dispersión entretenida, pero no contratable. En gran parte, uno respira aliviado con esta autodescripción. Pero piensa que todo queda en el cristal del color con el que se mira: no se sabe si se es un chapuzas o se puede ascender a la noble descripción de bricoleur.

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3 Respuestas a „Raro“

  1. Isabel Dice:

    “dispersión entretenida, pero no contratable”
    “no se sabe si se es un chapuzas o se puede ascender a la noble descripción de bricoleur”

    Decir “me gusta” no queda bien, ¿verdad?

  2. Gonzalo Martín Dice:

    Queda estupendamente.

  3. ¿Multidisciplinar o dispersa? | EnPalabras Dice:

    […] Cuando todo funciona me digo que multidisciplinar, que suena moderno, pero cuando (¡tantas veces!) ayer ya era tarde, reniego de mi dispersión. […]