Impulsos súbitos que no se consumarán

Poner She’s Like a Rainbow muy alto y cantar o hacer que canto.

Empezar de una vez a ensayar y aprender de memoria el speech del día de San Crispín.

Sentarme a escribir pensando que todo me saldrá como a Hank Moody. O Tom Kapinos, para el caso.

Redactar un ensayo contra la pena de muerte. Corrijo: más bien redactar la sensación que me produce pensar que se mata al mismo miserable inocente que mató a alguien en el mismo estado de miseria inocente y que, por tanto, se es tan cruel como todo lo que desprecias: matar a un miserable inocente que es lo que crees que no se puede hacer.

Preguntarme por qué de repente quiero escribir eso.

Tirar todo por la ventana como un acto simbólico, sólo para continuar más intensamente.

Releer “Alicia en el País de las Maravillas”. Y fijarme especialmente en Humpty Dunty.

Consecutivamente, releer Alicia Anotada de Martin Gardner.

(verdaderamente: lo interesante era dejar anotado todo lo que pasó subitamente en mi mente desde que recogí el cacharro vacío de las palomitas y lo dejé en el fregadero. por la razón que sea)

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1 Respuesta a „Impulsos súbitos que no se consumarán“

  1. Jose Dice:

    These wound’s i had on Crispin’s…

    Todo lo demás pase, pero apréndase ese discurso ya 🙂