Antídotos intelectuales contra la mierda de toro (xxiv)

“Los emprendedores no queremos que el Gobierno nos apoye con una mano mientras nos hunde con la otra. No queremos subvenciones ni incubadoras públicas ni centros de innovación municipal. Lo que queremos es que sea fácil contratar y despedir personal, que el IVA se devuelva puntualmente y que el tratamiento fiscal de las inversiones sea favorable, para que existan pequeños inversores a los que les salga más a cuenta invertir en start-ups que en pisos vacíos”.

“No queremos mayor intervención pública, sino un marco fiscal y regulatorio que nos permita competir en pie de igualdad con centros como Silicon Valley”, continúa. “¿Cómo vamos a competir si ni siquiera es posible en España tener planes de opciones para empleados?”, apunta el empresario

Jesús Encinar, en El País.

2 Respuestas a „Antídotos intelectuales contra la mierda de toro (xxiv)“

  1. David Dice:

    Muy bueno Jesús ahí!! La gente le tiene pánico a la facilidad de despido, pero es la otra cara de la facilidad para crear contratos. Por algún misterioso motivo piensan que la única posible actividad económica que pueden tener es la «relación de dependencia» y que los puestos de trabajo son poco menos que política asistencial…

  2. Gonzalo Martín Dice:

    La gente le tiene pánico a asumir la responsabilidad de su vida. Todo el lagrimeo español sobre la vivienda (compra o alquileres), empleo, etc. etc. es una coartada para librarse de la vida: son niños diciendo “joooo, eso no mola”. Y es un pensamiento infantil en la medida en que significa no abordar la realidad: que es responsabilidad de uno mantenerse y cumplir los contratos con los demás, y que eso no puede imponer costes injustos y desequilibrados con terceros. Uno piensa, además, que la sobreprotección del trabajo imperante (tan falangista ella) tiende a producir mano de obra acomodaticia que sólo en el conflicto y el desdén hacia el trabajo encuentran la forma de oponerse y vengarse a una propiedad que teme como a un nublado cargar con esa mano de obra acomodaticia que solo cuenta lo que vale despedirles. Es un círculo vicioso. Nada más terrible para el empleador español que el despido libre y barato, cohortes enteras de una población en la era del trabajo de servicios buscando permanentemente donde le compensan mejor por su esfuerzo…. así que retener a las personas que generan valor añadido implicará una política cada vez más cercana a los supuestos últimos de la democracia económica.