Antídotos intelectuales contra la mierda de toro (xxvi)

La idea de que la felicidad de los individuos no está en sus manos ni es su responsabilidad sino que depende del gobierno es algo que lamentablemente han asumido ciudadanos y políticos en nuestro país. Los ciudadanos le reclaman a los representantes electos que les aseguren unas supuestas condiciones “dignas” de vida, sin pararse a definir qué le confiere a una casa o a una educación la cualidad de “digna”. Y tampoco se paran a analizar si esos políticos utilizan medios viles e indignos para mantenerse en el poder mientras mantengan esas prebendas, subvenciones y rentas. Como si la felicidad fuera una moneda de pago a cambio de un puñado de votos.

Felicitá. No, no es Al Bano.

2 Respuestas a „Antídotos intelectuales contra la mierda de toro (xxvi)“

  1. Jose Alcántara Dice:

    Esta mañana me despierto con la foto de una mani de ayer para obtener el efecto retroactivo de la dación en pago. Flipando estaba con la idea de que los mismos que presumían de que, caso de no poder pagar la abultada hipoteca recién firmada, venderían el inmueble rápidamente cancelando el crédito con parte del pago y guardándose el resto (te lo decían con cara de «yo de esto sé y tú eres un panoli que cada minuto se hace más pobre por su falta de intrepidez») ahora vayan pidiendo al gobierno que le quite al otro firmante del contrato una parte del dinero que acordaron para dárselos a ellos. Adultos para todo menos para ser responsables de los propios actos. Esto es, adultos para nada y niños inmaduros para todo. Total, que en mitad del desconcierto me digo «vete a leer el correo que estas cosas te pasan por empezar por el navegador en vez de por el correo» así que abro el correo y ¿qué me encuentro? Un mail en el que se me pide la firma para unirme a una petición a favor de la expropiación forzosa de las tierras a la duquesa de Alba. Y, ojo, que a mí esta señora no me cae especialmente bien, pero no es el camino. ¿No te gustan los Alba y sus métodos? No trabajes para ellos. La maldita manía de querer cambiar el mundo cambiando a los demás y no a uno mismo.

  2. Gonzalo Martín Dice:

    Pues no te pierdas un detalle de este postazo: En España los gorrinos vuelan en business