Wikipedia y Menéame, primos hermanos

Supongamos que voy e inicio una entrada en Wikipedia. Es una biografía de un personaje citado en un diario como Los Angeles Times haciendo una campaña por el valor del español en las calles de la ciudad. Vamos, activismo. Con ficha propia en IMDB. Con artículos y menciones en revistas de referencia como The Hollywood Reporter y en Variety. Casi nada. Supongamos que se narra su vida, las películas dirigidas, producidas y distribuidas (pueden enumerarse todas las biografías de directores y productores de cine que habitan la wikipedia). Supongamos que, además, puede demostrarse con una simple comparación con IMDB, que las fichas de las películas que ha producido están incompletas en la gran enciclopedia universal y colaborativa, y que esa parte incompleta es, precisamente, la que un servidor escribe. Pues bien, supuesto todo eso, sin siquiera terminar la edición, estando los estándares habituales del sitio cumplidos (fuentes, enlaces internos, etc.), un bibliotecario (manda eggs) añade un código por el que se destruirá mi página aludiendo como motivo que es promocional.

Matonismo intelectual de la minoría controladora que impone estándares a capricho, lectura transversal…  exactamente el mismo proceso que Menéame. Yo estaba avisado, no obstante. Y había actuado en consecuencia… pero vaya.

2 Respuestas a „Wikipedia y Menéame, primos hermanos“

  1. David Dice:

    Si, y es que toda recentralización es una pérdida de autonomía para todo, para contar y compartir info también (sobre todo). Pero eso quedó en nada -por antiguo, por burocrático-ilustrado) comparado con lo que vendría después: los libros de cromos. De los blogs y las revoluciones democráticas, a facebook y el quincemismo: un salto en la cultura política y de relación socia.

  2. Gonzalo Martín Dice:

    La cuestión es la sutileza del sistema y el velo que cubre la conciencia real del problema. Véase el asombroso caso de la asombrosa escritora Lucía Etxebarría: perdió su página en Facebook (se la perdieron) y lloró por las esquinas por lo que había perdido: textos irrecuperables. Ha vuelto allí, no obstante. Irrelevante a estos efectos si recuperó lo antiguo. Ayer estuve hablando dos horas con una periodista sobre propiedad intelectual y descargas. Quizá no es muy original que en términos intelectuales y populares los temas carezcan de profundidad y que la ausencia de contextos obligue a dos horas de conferencia para que, a duras penas, pueda reciclar el grueso de la información para aceptar, repleta de dudas ante la diferencia de perspectiva, tu posición. Además, seguramente, la cuestión es percibida en términos de costes y la percepción de esos costes: ser autónomo no está en la agenda, por tanto el servicio que me deja poner es guai. Nunca fui autónomo, por tanto ¿cómo puedo echar en falta algo que no fui?. Igualmente, crearse una paginita es trivial, hasta que te enfrentas al poder del creador. ¿Qué tal si añadimos un paso más? Que lo que tenga que decir sea intrascendente hasta para mi, por lo que es irrelevante ser autónomo. No creo que sea una guerra perdida para los grupos minoritarios, sí una batalla tremenda de cara a su extensión. Lo único positivo que puedo ver a una recentralización masiva es que no puede ser lo suficientemente cerrado como para que los inquietos empiecen a percibir costes no asumibles y tornen a un espacio que les permite crecer. Eso sí, el estado actual del internet abierto y el software es como el de… volver a empezar.