Estados del alma

¿Cómo es mi felicidad cuando trabajo en un museo como este o cuando escribo? Es un tema que me preocupa profundamente. Sé que soy infinitamente feliz cuando estoy solo con las artes, pintando. De hecho, a veces soy infinitamente feliz cuando pinto. Pero cuando escribo me siento más inteligente, comprometido de una forma más profunda con el mundo, me siento parte del mundo y moralmente responsable, aunque suene extraño. La satisfacción que me da la pintura es más ingenua. Cuando escribo estoy enfadado conmigo y con el mundo, porque no puedes cambiar el curso del mundo con palabras. Y te enfadas contigo mismo, le das la vuelta a las palabras, piensas en las consecuencias, piensas en la totalidad del mundo que quieres contar. Pero pintar es una felicidad instantánea. La felicidad de escribir es ver a largo plazo la creación de todo un universo.

Yo no pinto, pero sí hago o hacía fotos. Podría decir que no cambia nada.

(Ah, es Orhan Pamuk)

Los Comentarios han sido desactivados.