El periodismo enterrado por periodistas

La aparición del Huffington Post en español de la mano de los dueños del primer diario de los de siempre está siendo saludado con más pitorreo y acidez que cerebro. Creo. Es una conmoción. Y lo es porque atenta al periodismo en su mismo corazón. Hay quien se mofa de la Sra. Huffington porque dice que «comunicar es el nuevo entretenimiento de la gente», pero sólo se puede mofar si no tiene en cuenta el contexto de la frase y el por qué lo dice:

P. Entonces, ¿considera que existió una época dorada para el periodismo?

R. Realmente no. De hecho, creo que el nuevo periodismo va a tener un impacto más saludable en nuestra democracia. Por dos razones: una, si mira a los medios generalistas en Estados Unidos, y no sé cómo será en España, en las dos grandes historias de nuestro tiempo fallaron. La primera fue la ausencia de armas de destrucción masiva, algo por lo que se ha pagado un precio muy alto en el peor desastre de la política exterior estadounidense, la invasión de Irak. La mayoría, incluido The New York Times, se convirtió en cheerleaders (animadoras) de la Administración. Los periodistas no estuvieron a la altura y los medios facilitaron que se produjera la invasión. Pienso que si volviéramos hacia atrás, a 2002, con la blogosfera y los nuevos medios en el punto de madurez actual, tendríamos la oportunidad de romper el monopolio de voces y cambiar el consenso público. Es difícil de saber, pero al menos habría existido esa oportunidad. Y la segunda historia es la crisis financiera. También hubo muchos cheerleaders que taparon a los verdaderos responsables del colapso. El otro gran problema es el acceso de los periodistas a los políticos, un proceso en el que básicamente se han ganado su complicidad. Incluso le pasó a Bob Woodward con sus dos primeros libros sobre la Administración Bush. Tuvo que escribir un tercer libro para rectificar los dos primeros.

A ver, vamos a repetir: ¿hubo época dorada del periodismo? No. Caray.

Pero es igualmente clarificador que el sesgo del artículo sea ahora para poner en valor los conceptos que se manejan en el mundo de los peligrosos libertarios de la cultura libre: ajá, hay gente que escribe gratis por el valor que le crea y eso resulta que es bueno, no malo. Triple salto mortal para tragar:

Los comentarios son moderados previamente, con lo que entras en una conversación de calidad. Si quieren o no bloguear es su opción. Nadie va a llamarles para decirles que blogueen, no se crean expectativas, no hay plazos. Hay mucha gente que no lo entiende porque es un nuevo modelo, no comprenden por qué hay personas que bloguean gratis, o por qué actualizan la Wikipedia sin cobrar, o su muro de Facebook. Comunicar es el nuevo entretenimiento de la gente. Es una nueva fuente de autorrealización. Nadie se pregunta por qué hay gente que se pasa horas viendo mala televisión gratis.

Ah, resulta que la arrogancia se puede quedar en casa cuando sales a la calle. Casi una década después se acabó discutir sobre lo obvio:

Soy una gran creyente en la economía del enlace, en un Internet libre basado en la experiencia del usuario y en su fidelización y compromiso. El comercio electrónico está en sus inicios y empezamos a explorarlo. También será importante.

No, no creo que se pueda tomar como tontería que comunicar sea un entretenimiento.

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