Mirada perniciosa a la nación, la cultura y sus defensores y mecenas

Es divertido el texto de la protesta de los trabajadores del Teatro Nacional de Cataluña. O por lo menos el que dicen los periódicos: como casi nunca se parecen a un relato razonablemente realista (la verdad, esa quimera), tomemos el cuento como una ficción más.

A saber: el primer enunciado que me llama la atención dice “Trabajadores del Teatre Nacional de Catalunya (TNC) han anunciado que utilizarán el castellano como idioma “preferente” en protesta por los recortes que amenazan a la entidad”. El pensamiento malvado me lleva a pensar que, seguramente, la cultura o la identidad cultural se compra y se vende como cualquier otra cosa. Si me pagas lo que digo, hablo en catalán. Y, si no, no. Cuando se habla de cultura, resulta que casi nunca resulta ser una cuestión de amor al arte, como la Sgae y sus miembros nos han enseñado a todos.

Un segundo enunciado me hace más gracia: “A partir de hoy día 20/01/2013, los trabajadores del Teatre Nacional de Catalunya, en protesta por el desmantelamiento de la cultura, harán uso preferente del castellano”. De nuevo, la maldad del pensamiento (sí, seré acusado de nacionalista español) lleva a considerar que, si la cultura se desmantela (es decir, no es en catalán), se hablará en castellano que, parece ser, no debe ser cultura. O una cultura que merezca un mantelamiento a pesar de que los impuestos los pagan los mismos votantes que hablan a ratos una cosa u otra según les venga en gana. A lo mejor una venganza más fina es que hubieran decidido hablar en gallego.

No es novedoso, claro, es como los que se caen del guindo por la falta de seriedad e independencia de los medios, pero es entretenido darse cuenta de que nunca será la cultura un problema de los malditos piratas, sino de quienes deciden la identidad que es respetable tener, las cuentas que hay que echar y la plaza en propiedad que me confiere. Protesta que da, además, una enorme altura moral. Y, si no te gusta, eres un fascista o hay que ponerte un cordón sanitario: el pueblo merece que se eduque su sensibilidad.

Qué escasa diferencia con Warner.

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