¿Quiere usted ser el nuevo Orson Welles?

Muy fácil. Siempre y cuando ostente alguna posición en un telediario de una cadena más o menos masiva: nos valen las autonómicas. La cosa es tan sencilla como emitir, sin advertirlo, el mismo vídeo que el año pasado sobre la navidad y los niños, el retorno de los familiares, las compras de besugo de ultima hora, etcétera. Usted, señor/ra redactor/ra sabe(n) a qué me refiero. Continúe por nochevieja, año nuevo, los reyes magos y lo que le dé la gana de lo que sigue (atento: San Valentín está solo a siete semanas vista, no me diga que no le pone  la idea) hasta ser descubierto. Si le descubre el director de la cadena, preséntelo como un brillante procedimiento de reducción de costes, es muy probable que se quede pensativo. Si le descubre un espectador agazapado en twitter, un tertuliano cabrón o un periodista que creerá que tiene su exclusiva del milenio, salga a la palestra y asegúreles que era un gran proyecto artístico para denunciar la masificación de la comunicación y la adulteración del periodismo de quien, dicho sea de paso, le da de comer. Se me hace usted unas entrevistas, verá cómo el New York Times lo muestra como un caso asombroso, dará alguna rueda de prensa y a los pocos meses recibirá un premio Ondas o similar. De ahora en adelante escribirá libros, dará conferencias y le pondrán dinero para hacer las cosas de su capricho (todas muy denunciables, claro, en plan Sistiaga o Évole) y fantástico. No olvide dos cosas: la primera es precautoria, deje en un notario un acta de manifestaciones avisando de que lo hizo aposta. No se  preocupe, si no le hace falta no tiene que usarla: es para demostrar que fue todo talento al pensar en una nueva Guerra de los Mundos. La segunda: una vez conseguido el premio gordo, para rentabilizarlo recuerde que eso de que el periodista no es el protagonista de la noticia es una aseveración superada por la Historia.

Los Comentarios han sido desactivados.