Cultura de amigotes

Si el sistema le dice que lo importante son los contactos, toda la energía se irá ahí y no a generar ideas. España tiene el menor grado de aceptación del capitalismo entre los países de nuestro entorno porque la gente tiene la percepción de que las cosas funcionan a base de chanchullos.

De una entrevista a Luis Garicano: toda la vida me he enfrantado laboralmente con gente a la que se le cae la baba ante la idea de conocer alguien con contactos. Entusiasmados por designar a alguien con contactos como cabecera de todo. Confiar en la solución de la cuenta de resultados a los contactos. Cuánta ignorancia demuestran al no llamarlo red social. El lado opuesto es el del individuo que presume o resulta ser reputado por sus contactos. Casi siempre a la hora de la verdad resulta que tiene el contacto pero el contacto no lo tiene a él. Es decir, que en paralelo al entusiasmo por los contactos surge la industria del sucedáneo, que hace su vida haciendo creer que es producto original y no sustiutivo.

Dice Garicano que “no es una cuestión de cultural, sino de instituciones”. La pregunta es qué fué primero, si el huevo o la gallina. La consulta al antropólogo de guardia debería darnos alguna respuesta sobre si se hace la institución a la medida de la cultura o si la institución la crea. Y cuánto se realimentan entre sí. Añade el catedrático: “Si cambiaran las reglas, los empresarios irían por otro camino. De hecho, las empresas más internacionalizadas ya van por otro camino”. Es decir, que quienes salen de su propia cultura se enfrentan a otra que no premia, en este caso al contacto, y no tienen más remedio que actuar de otro modo. O, bueno, se enfrentan a otra institución que, por supuesto, no sabemos si está hecha por la cultura o creó la cultura. Yo me quedo con que toda cultura tiene tabúes: si ganar con ventaja es tabú o no, debería tener razones prácticas, nos contaría Marvin Harris. Pero no sabemos (¿alguien es tan amable de confirmar?) si tiene razón.

5 Respuestas a „Cultura de amigotes“

  1. Querolus Dice:

    Al respecto escribe un post interesante Alan Furth:

    http://lasindias.com/referencias-para-inmunizarse-contra-el-discurso-esencialista

  2. Gonzalo Martín Dice:

    En este tipo de discursos el error suele ser pensar en cultura como genética. A fin de cuentas no es descabellado, nos dicen que los memes se esparcen de modo parecido a los genes. Las instituciones son producto de un contexto, y no hay más que ver cómo tienden a ser similares en algunos aspectos pero muy distintas entre sí al cambiar de ordenamiento legislativo (léase país). Con frecuencia se habla de modernizar y de “hacer homologables” instituciones con el “entorno” (léase, por ejemplo, que la España posfranquista se homologara con sus vecinos de la UE).
    Precisamente, en los discursos de la transición española era frecuente el debate de si la democracia no era cosa para españoles, tipos individualistas y poco respetuosos con las leyes, y que eso era para nórdicos y e ingleses. Este era un argumento que encantaba al fascismo más o menos explícito de la época. Al final, no hay nada genético que lleve a que la gente no quiera votar y que, una vez le das ese poder, quiera preservarlo. Eso sí, los políticos de acá no son ingleses a la hora de dimitir y seguramente no es una cuestión genética, sino de una cultura – un contexto – no reformado o que no ha tenido necesidad de reformarse para sobrevivir.
    (Hago el ejercicio teórico de pensar que esto es una democracia, algo que será seguramente opinado con serias críticas, pero creo que nos entendemos con el término y la diferencia del resultado local con el egipcio)

  3. Liki Fumei Dice:

    Pues.. no será genética de doble hélice, pero si expresividad de la misma o epigenética, en tanto que (no sabemos muy bien como) modificable de forma más o menos constante por el ambiente y las circunstancias. Y volvemos a empezar.

  4. Gonzalo Martín Dice:

    Eso me lleva a pensar que algún gen resposanble de darnos satisfacción sobre determinadas circunstancias (tengo dinero, me siento seguro; tengo poder, me siento seguro o más macho alfa) alguien puede que un día lo llame “el gen de la corrupción” o “el gen de la anulación del mérito”. Eso daría un material para llenar horas y horas de telediarios y radios. El intento de suprimirlo o cambiarlo y terminar con la codicia de Wall Street, una bonita idea para ciencia ficción contemporánea.

  5. Gonzalo Martín Dice:

    Esperen: falta a hacerle a Garicano una petición. Que defina “cultura”.