Representar la verdad y contar mentiras

Dice el diario de referencia del periodista de referencia: “PRISA logra sin Canal + más de dos tercios de sus ingresos fuera de España”. Aparentemente interesante si no fuera porque en un sumario inmediatamente posterior se cuenta: “El grupo pierde 48 millones en el primer trimestre por Canal+ y los tipos de cambio”. Que la realidad no te estropee una buena noticia. La larga cambiada culmina con un lenguaje ciertamente nulo de sesgo o intención, observen la elección de la palabra vuelco:

La venta de Canal+ supondrá un vuelco en la distribución regional de los ingresos de PRISA (grupo editor de EL PAÍS). La facturación procedente de fuera de España supone un 69% del total de los ingresos del grupo sin contar la televisión de pago, sobre la que Telefónica ha presentado una oferta de compra que ha sido aceptada por PRISA

Es decir, que no es (ni será, astuto uso de futuro supondrá) ningún vuelco porque los ingresos ya estaban ahí y  ni siquiera es sin canal+ porque la venta no está culminada. Oda al rigor, podría decirse. Lo que de nuevo es específicamente chocante no sólo con lo que representa el discurso del periodismo profesional sino con los hermosos intentos de transformación del diario de referencia en un cachivache de contexto y análisis.

Vamos a ponerles el análisis fuera: se pierde un montón de pasta pero eso ya no es noticia porque hace mucho que la pierde, así que señores banqueros e inversionistas en general miren las cuentas como yo les digo y apresúrense a ver que no dependemos del maltrecho mercado publicitario español, porque tienen ustedes un producto de gran futuro y globalísimo. Sin la tele perdemos poder, a causa de ella dilapidamos el patrimonio pero, en fin, el futuro ya está aquí.

La frontera entre publicidad e información es una delgada línea que puede serlo casi de sangre pero, sin ponernos alarmistas, se podría ensayar que la esencia de la comunicación publicitaria consiste en pensar que el comprador es tonto y que no se dé cuenta de que le he tomado por tonto en un número suficiente de ellos durante un período de tiempo también suficiente. El suficiente para crear el siguiente artificio y así.

Uno tiene la sospecha que la diferencia entre comunicación, publicidad y spam es cero.

2 Respuestas a „Representar la verdad y contar mentiras“

  1. Isabel Dice:

    Un soplo de aire fresco este destello entre tanto borreguismo. Se le echa a usted de menos 🙁

  2. Gonzalo Martín Dice:

    Pues casi no ha pasado tiempo para que el juego de espejos continúe (se supone que era un clásico que el periodista no podía ser protagonista de la noticia, pero este es un tiempo donde el periodismo sólo habla de sí mismo casi tal cual los cineastas – si haces blockbusters no te llaman cineasta – hacen películas para hablar de cine) y ya tenemos al periodista de referencia haciendo una nueva apología del mito, que dudo que crea: “en la época de la revolución digital “es necesario prestar mayor atención al periodismo investigativo, a la calidad y rigor de las informaciones, y a la comprensión de las mismas”. Siempre y cuando no se hable de uno mismo, claro está. P.D.- nótese que la propia noticia se publica por ser editor del diario que la publica: ¿ven como el spam es únicamente una cuestión de perspectiva?