Si lo excepcional no es la norma…

…si ese error terrible se convierte en una historia y cae en manos de un periodista, esa persona debería aspirar a que ese profesional cuente su verdadera historia. No la que todo el mundo está esperando leer, esa llena de sangre, lágrimas y un castigo brutal.

Las loas al periodismo hecho como es debido forman parte de la espiral nostálgica (quizá ensoñadora) con la que el periodismo se rodea  a sí mismo. Lo que no perciben es que en su propio relato lo que evidencia es que ese buen hacer es, por norma, algo excepcional y no inherente al periodismo como oficio, sino a la categoría del individuo. Sigo afirmando que el periodismo entendido como rol social es una anomalía histórica.

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