Totalitarismo bucólico y con guante de seda

-¿Y qué propone?

-Vivir de una manera moral y justa, siendo feliz con cosas que no tengan precio. La economía se ha convertido en un dogma y una iglesia(o valor), deseando más pero consiguiendo menos, bebiendo agua del grifo, llamando desde el fijo, remendando los pantalones… Descreer es el primer y gratuito acto subversivo al que debemos acogernos. Pero eso sí, siempre de manera comunitaria, socializada, alegre y generosa.

¿Por qué piensa el sujeto en cuestión que siendo feliz con cosas que tienen precio se es inmoral e injusto? ¿Por qué piensa que deseamos más y coseguimos menos? ¿Le pasará sólo a él y pretende convertirlo en conducta universal? Es un cargo electo, periodista que se las da de divulgador de economía, y que espero que me explique qué tendrá la vida comunitaria y socializada que garantice que las cosas serán alegres y hermosas y no serán otra mezcla – ¿y si peor? – del fuste torcido de la humanidad: ladrones y misericordiosos, asesinos capaces de la bondad, generosos pero desconfiados de la ganancia ajena, alienados por contemplar la orilla del mar, una virgen de Boticelli o por escuchar un réquiem de un compositor extinto al tiempo que quieren prohibir libros. Elevar a paraíso colectivo la imaginación particular del alma en calma es imponernos a los demás una vida. Quisiera escuchar su respuesta a lo evidente: él ya puede hoy beber agua del grifo (que, en Barcelona, nunca se pudo y si se puede tendrá que ver con una tecnología que tiene precio) y puede remendarse los pantalones cuando quiera… pero que me deje comprar botellas de agua mineral y los pantalones que me apetezcan.

Antonio Baños, en cabeza de una coalición de personas que quieren librarnos de todos los males.

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