La bombilla eterna

Cuando escucho a alguien pronunciar obsolescencia programada inmediatamente me inspiran la sensación de estar mentalmente enfrentados a la prueba definitiva que demuestra el carácter diabólico del capitalismo y el comercio. Como en este artículo, recuerdan la mítica bombilla de los bomberos de Livermore que lleva 101 años encendida. Esta sería la prueba de lo diabólico y malvado que es el empresariado por defecto, la prueba del algodón que “demuestra que los fabricantes pueden facturar objetos que duren toda la vida”.

La pregunta inquietante es por qué nadie en 101 años ha decidido hacer bombillas que duren toda la vida. Es decir, la tecnología está ahí, la prueba de concepto brilla sin problemas y existen empresarios sin escrúpulos no pertenecientes al sector de las bombillas – es decir, sin nada que proteger o temer – que bien podrían fabricarlas hasta vender la última bombilla al último habitante de la tierra y después de haber quebrado al resto de fabricantes de bombillas haber hecho la suficiente plusvalía – horror, plusvalía – como para retirarse felizmente con el fruto de su trabajo. Bueno, hay quien lo llamará especulación o algo similar.

La segunda pregunta inquietante es si, cuando cierren las fábricas de bombillas de toda la vida, los que se quejan de la obsolescencia programada se quejan también del ERE que liquida (miren, digo aposta lo de liquida) la relación laboral de los pobres trabajadores de la industria de la bombilla. Sí, quedarán unos pocos, porque alguna bombilla se romperá por desgracia, accidente o travesura infantil y siempre se construirán edificios nuevos. Pero nadie negará que estaremos frente a una reconversión. Ya veo las manifestaciones.

La tercera pregunta inquietante es si, como dice el reportero, la demostración de que se puede fabricar para que algo dure toda la vida es factible para todos los productos e industrias. ¿Dónde lo leí? Puede ser imaginación, pero alguien de la industria de los automóviles decía que el coche perfectamente seguro tendría un precio que nadie querría pagar. Complicados que son los seres humanos.

La bombilla eterna sigue ahí y nadie fabrica más. Pareciera que la gente es tonta. Pero a ver si, en realidad, no lo es.

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1 Respuesta a „La bombilla eterna“

  1. Gonzalo Martín Dice:

    Esto requiere una postdata. Resulta que la bombilla se apaga de vez en cuando.