Autócratas singulares

En la era de la singularidad tecnológica el próximo Fidel Castro no hubiera muerto. Tampoco Augusto Pinochet. No hubiera impedido – posiblemente – la muerte de Ceaucescu, Gadaffi o Sadam Hussein. Da cierto pánico que Kim Jong-Un sea inmortal.  La pregunta futurista es si la legitimidad del tiranicidio sube enteros en los códigos morales y si habrá que debatirlo con intensidad porque, efectivamente, la tecnología no priva del tirano.

1 Respuesta a „Autócratas singulares“

  1. Gonzalo Martín Dice:

    La tecnología siempre es de doble uso:

    Me gustaría transferir mi consciencia a un recipiente cien por cien artificial. Yo creo que eso es lo más cuerdo que se puede hacer. Cuando la gente con la que hablo parece escéptica, les digo: “Sabes que ese cuerpo que habitas va a morir, ¿verdad? Al final del todo, acabas muriendo”. Y eso es… Yo no quiero morir, quiero vivir en algo que no esté degradándose desde que nace.
    Una vez eres cien por cien artificial, ya no hay límites. Se elimina cualquier límite conceptual que podamos tener.

    Ahora imaginemos tiranos cyborg.