Artículos de la Categoría: ‘Acontecimientos varios de la vida personal’

Mercedes

lunes, 16 enero 2017

Ha fallecido Mercedes Ramírez. Indioszurdos por tantos años. Sí, me ha afectado. El tiempo o la vida llevaron a que lo último que supiera de ella es que había superado su primera (deduzco que la primera) guerra con el cáncer. En algún momento de todo el tiempo en que no hablamos, debió regresar. Carmen me dice que murió tranquila y en paz. Te alegras entre lágrimas. Veo que todos recuerdan su militancia – inteligente, valiosa, valerosa – por los derechos LGTB, por los derechos de cualquiera; también esa pasión por el lenguaje audiovisual y por inventar, por leer la vanguardia y lo que estaba por venir. Pero si tengo que recordar algo es que siempre te hacía sentir bien y que conversar con ella era garantía de sentir la vida. Me hago el reproche inevitable de no haberle dicho estas cosas cuando estaba viva. Sic transit gloria mundi.

Riesgos de la itinerancia

domingo, 28 junio 2015

Mi maleta llegó con un día de retraso de Cali. Las cremalleras que la cerraban están abiertas de una forma incomprensible (rotas, en román paladino). Y desconozco si la podré volver a cerrar. En el exterior, encuentro todo un detalle de la administración tributaria española que, puede ser, ha inspeccionado mis calzoncillos y calcetines. En el interior, una cortesía del gobierno colombiano en la que se me advierte de que todo el proceso de evaluar el contenido de mi equipaje se ha hecho con una cámara de vídeo supongo que para evitar sorpresas. O robos.

Los detalles curiosos son dos. Un paquete de café de obsequio lleva dos minúsculos agujeros que permiten evaluar aroma y textura (casi de milagro esto último), lo que lleva a preguntarse para qué tanto perro antidrogas. Ya el funcionario que revisó mi maleta de mano se dedicó a oler la cartera donde llevo mi computadora (ojalá le haya apestado) en medio de una conversación de manual de seguridad en la que aparentemente simulan ser simpáticos conmigo para ver si me pongo nervioso. Como todo el nivel sea éste, estoy por estudiar mi futuro como traficante.

El segundo detalle curioso es que vengo con más cosas que las que yo empaqué en la maleta. Una bolsa plástica con varios frascos de desodorante femenino ocupaban un sitio que yo – y espero que se den cuenta de la lógica del asunto viajando solo – no podía haber incluido. Está grabado en vídeo, se supone, pero uno no puede evitar preguntarse si en caso de que hayan encontrado una substancia perseguida no se confundan igualmente de maleta.

La insoportable guerra contra las drogas destroza tu intimidad y tu seguridad. Es incompresible que alguien quiera continuar con el prohibicionismo. De paso, podrán revitalizar la industria del entretenimiento, que con la misma perspectiva que ahora tienen los años de la ley seca permitirán entender todo este disparate.

En caso de novedad, dicen, póngase en contacto con la aerolínea. Que les den a todos.

Esa wikipedia en español que sólo frustra…

domingo, 3 mayo 2015

Resulta que soy un spammer. Sí, han leído bien: lo soy.

Hoy he accedido con mi usuario de wikipedia – luego contaré por qué – y me he encontrado con un mensaje de este calibre:

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Declaración oficial de senectud

sábado, 29 noviembre 2014

You are the 5,661,260,516 person alive on the planet. This means that you are older than 78% of the world’s population and older than 64% of all people in Spain.

Es oficial: tengo más presente que futuro.

Lost in translation

jueves, 9 octubre 2014
Acabas diciendo como un colombiano más “me regala la cuenta” y te dicen que eso es de estrato 4. ¿Precisamente 4?

Hyatt

sábado, 6 septiembre 2014

El lujo tiene un nivel inevitable de escasez – esa palabra tan elitista que suele emplearse: exclusividad – y un componente de placer estético que implica unas dosis de paz interior. La primera implica dinero, al menos la cobertura de costes y el extra del monopolio implícito de lo excepcional, la segunda supone disponer de una sensibilidad para el objeto del lujo.

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Blade Runner

miércoles, 27 agosto 2014

Estoy sentado en el Shinkasen que conduce de Tokyo a Osaka. Mi computadora enchufada a una toma de corriente eléctrica del propio tren. Un dispositivo menor que mi mano me ofrece 21Mbs de descarga de datos: lo recibí en un sobre perfectamente equipado con batería de repuesto, instrucciones claras y un sistema para devolverlo por vuelta de correo. No he visto a nadie, lo contraté directamente por una web. Anoche terminé una videoconferencia con Sao Paulo desde esta misma computadora, ellos se levantaban. Más tarde, me avisan de Colombia que esperan un correo mío vía whatsapp. Lo envío. Me despierto y me encuentro con un correo invitándome a acudir a dar unos cursos a Cuba y, mientras espero en la estación, aparece otro correo de un viejo conocido que no sabe de mi y que me dice que me espera en Nueva York. En Madrid, claro, siguen recibiendo comentarios míos de trabajo aunque se supone que estoy de vacaciones. Por supuesto, los horarios de tren se han consultado en mi smartphone, las reservas de hotel se hacen sobre la marcha desde la web y con una tarjeta de crédito y en la calle me oriento con los mapas del teléfono aunque todo esté escrito en japonés. ¿Esto eran cosas que leíamos y veíamos en la ciencia ficción?

(Ayer leí un tuit en algún lado en el que decía más o menos si nos dábamos cuenta de que algunos éramos la última generación en recordar como era el mundo antes de ser digital)

Sandeces que uno piensa en el devenir de la mañana (xli)

jueves, 12 diciembre 2013

La señora que limpia mi escalera me mira el paquete cuando regreso de correr. Oigan, tengo una edad.

(P.D.: ella también)

La vida imita a la comedia

domingo, 4 agosto 2013

Lo malo de correr no es que termines pareciéndote a Enrique Pastor, concejal de juventud y tiempo libre, es que terminas pareciéndote a otras decenas de canosos que te encuentras por el camino.

Hace un año…

sábado, 3 agosto 2013

…pensé que intentar correr un poco le vendría bien a mi descontrolado peso. Compré unas – malas – zapatillas y con mucha investigación por la red encontré la forma de empezar a trotar sin crear riesgos cardiacos en un hombre de 47 años. Doce meses después he perdido entre cinco y seis centímetros de cintura, una cantidad que no sé determinar de kilos pero son varios, he pasado de trotar miserablemente y con síntomas de patetismo a correr con elegancia durante hora y media sin que se me deshaga el cuerpo o caer desfallecido roto por agujetas y desfondamiento. He pasado frío, espantosos dolores de tibias, se me han inflamado las rodillas hasta que un día, por fin, sentí que corría normal: súbitamente fue como si un motor oxidado funcionara de modo respetable a pesar de su antigüedad. He visto como me pasaban corriendo a velocidades humillantes mientras yo sentía que no podía ir a más. Ahora, suelo ver que pasados los primeros tres kilómetros muchos no siguen mientras yo continúo. Puedo correr cinco kilómetros en menos de media hora, lo que no era en absoluto esperable. Y compruebo que mi frecuencia cardiaca ha bajado algo. Me han desaparecido los problemas metabólicos y no recuerdo mis tradicionales problemas con la gota. He corrido por Madrid, Vitoria, San Sebastián, Sevilla, Blanes, Calpe, Mondragón y Bogotá: ver las ciudades corriendo a horas tempranas te crea otra relación con ellas. En Sevilla, me perdí tratando de regresar.

Así que voy a por otro año.

Comedia es drama más tiempo

sábado, 25 mayo 2013

Lujos privados, anodinos y cotidianos

viernes, 4 enero 2013

La anécdota debe ser apócrifa: a alguien le leí que a Gorbachev, en plena orgía de predesmantelamiento de la Unión Soviética, le dijeron que los occidentales eran capaces de hacer cosas inceíbles. Por ejemplo, le decían, hacen jeringuillas que no duelen al clavarse en la piel. Cualquiera que haya tenido una infancia donde el practicante iba a casa con un cacharrito con agujas metidas en alcohol que quemaba antes de inyectar, sabrá a lo que me refiero. Cualquier visita al dentista, por aversión que se le tenga a la situación, permitirá reconocer que la levísima picadura de la anestesia bajo al lengua o la encía es, simplemente, asombrosa en su inanidad.

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Sucesos imprevistos

sábado, 25 agosto 2012

Mi relación con las discotecas es irreconciliable.

Galimatías emocional

domingo, 5 agosto 2012

Peculiar, RAE:

1. adj. Propio o privativo de cada persona o cosa.

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Banderita, tu eres roja

domingo, 15 abril 2012

Apurado camino de una boda, tomo un taxi en dirección contraria al destino al contemplar que la policía bloquea el sentido ascendente de la Gran Vía. Es algo que nunca es totalmente inesperado pero que sume en un cabreo morrocotudo y externalizable. El amable y treintañero taxista, con legítimo acento del Foro y sin ningún rasgo que lo pueda identificar como procedente de geografías exóticas, me explica que ha visto una manifestación. Una manifestación extraña, en la que portaban «una bandera enorme, que llevaba una línea roja y otra amarilla, como la de la bandera de España, y después una de color morado». El gesto de desconcierto del conductor no dejaba mucho espacio para interpretar una fina ironía o algún tipo de humor, era la prueba viva de la ignorancia. Dudé si explicarle. Lo hice, pero no prestó mucha atención.

Corolario 1: que… ¿cuántos años me dice que llevamos de escuela pública y servicio público y todo eso? ¿Cómo es eso de que no se mueve molino con una pequeña anécdota? ¿Lo será?

Corolario 2: los de la bandera, ¿son republicanos o son de la segunda república? No sé si me entienden.

Meet Shah Rukh Khan

domingo, 15 abril 2012

Estaba yo en Bombay comprando una pashmina (para qué vamos a decir Mumbai, que no tiene nada de glamour) cuando en pleno regateo pedía misericordia al club de cachemires que sacaban dólares a los europeos asegurando con toda rotundidad que debían ceder en su precio: yo me parecía a un conocidísimo actor hindú. El caso es que, sin dudar ni mediar segundo, todos ellos a una repitieron «Yes, Shah Rukh Khan». A mí me sonó a “saurcán”, pero eso son los problemas de no hablar lenguas no románicas.

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Destellos en noches alcohólicas

sábado, 14 abril 2012

Lo dijo alguien sorprendente en una forma que también era pura sorpresa: «cuando ya no puedes defender a quien admiras». Y esta era la frase correcta para el desbordamiento paranoico y que no encontraba para hacer la formulación correcta, por lo que sólo dió para decir: «…pervive», en cierta forma dentro de ti, «como un extraño al que se admira»

Recuento de la población de Fénix

domingo, 18 marzo 2012

José Luis Garci debió decir en las radios nocturnas, memoria traidora, que Woody Allen y no sé cuantos más siempre hacían la misma película. Variaciones sobre un mismo tema. El arte de reinventarse a uno mismo debe ser, efectivamente, un arte. Llámelo resiliencia si median cenizas. Puestas las dos cosas juntas, se trata de dar la sensación de que uno se reinventa sin que nadie se dé cuenta repitiendo más o menos lo mismo. Josh Harris un día creó Pseudo, considerando él mismo que se trataba de la primera creación de broadcast en directo con valores de producción propios de Hollywood de la red: «vamos a echarles del negocio», le dijo a la CBS.

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Estado paranoico

viernes, 16 marzo 2012

Puede referise a una circunstancia o a todo un reino o república. Hoy he conocido uno. Un paranoico. Y la definición de wikipedia es verdaderamente deliciosa, en cuanto parece que no es más que un hombre normal al que se le va la olla de cuando en cuando o de día a día: «La paranoia es un término psiquiátrico que describe un estado de salud mental caracterizado por la presencia de delirios autorreferentes. Más específicamente, puede referirse a un tipo de sensaciones angustiantes, como la de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables (manía persecutoria), o ser el elegido para una alta misión, como la de salvar al mundo (delirio de grandeza o grandiosidad, atribuido por algunos estudiosos a determinadas personalidades dictatoriales y gobiernos)». Echando un vistazo alrededor y con la definición en la cabeza, se empieza a reconocer el rastro de la paranoia en cada esquina.

Anales de la consultoría de mercadeo

jueves, 9 febrero 2012

El cliente te dice, casi con preocupación, que espera observaciones e indicaciones sobre cómo recórcholis pueden tener una relación fluida con unas personas que llama influyentes. Está sentado sobre un trono metafísico vendiendo “conectividades” y modos de “compartir” a diario. El proveedor se siente honesto y sólo sabe decirle que no hay rocket science. Le pinta en la pizarra un teléfono negro, de esos con disco para marcar y ningún botón de los que silencian o rellaman. Casi hubiera preferido pintar una ventana y un patio. Y le viene a decir que, al final del día, nada como hacer algo tan antiguo como hacer sonar tu voz y preguntar ¿cómo estás?, ¿qué necesitas de mí?. La escasa sofisticación de la tecnología subyacente y del modelado intelectual deja al cliente pensando, un tanto aturdido al no escuchar algo que pusiera un libro científico o un ensayo de escuela comercial. Pero el proveedor toma aire e insiste en añadir un detalle que cree importante: no basta una vez, no es flor de un día, es repetirlo con frecuencia y, esencialmente, porque deseas hacerlo. Es que, si no, parece que te acuerdas por algo y el influyente no aceptará ser influido. Esencialmente, no escribas otro folleto, un nuevo claim, no redactes el brief de una campaña, no lo compliques… Sólo te vas a repetir. Si es que está todo inventado.