Artículos de la Categoría: ‘No era Macondo’

Café, torreznos y orquídeas

martes, 29 septiembre 2020

Empecé a hablar de las tejas de los tejados de Soria y de torreznos y chicharrones con otro colombo-español. Oculto en Soria, me dice que me llama corriendo. Teníamos que hablar de chicharrones y torreznos, y terminamos resolviendo en tres horas los problemas de Colombia y su prometedor pero incierto futuro, solventamos todas las incompetencias crónicas de la administración y las empresas periodísticas españolas con la globalidad, la latinidad y, por supuesto, su fragmentada visión de Colombia, y terminamos prometiendo un envío de café en condiciones: esto lo entenderán después. (más…)

Relato policial de la infamia

miércoles, 9 septiembre 2020

«Lastimosamente llega sin signos vitales»

El Coronel de la policía Alexander Amaya. Coronel: llega muerto. Muerto.

Relato forense de la infamia

martes, 8 septiembre 2020

«Muestran que las víctimas fueron alineadas y colocadas de rodillas, en franca indefensión… Sus miembros superiores en dirección cefálica y sus cabezas en flexión anterior, lo que facilitó acciones de disparo únicas»

Acciones de disparo únicas: se les disparó en la nuca después de arrodillarlos y obligarlos a agachar la cabeza. En Llanoverde, un barrio (no el más próspero) de Cali. Eran cinco pelaos. Niños y adolescentes.

Antídotos intelectuales contra la mierda de toro (lxxix)

lunes, 31 agosto 2020

«Escribió Brecht que maldita es la tierra que necesita héroes, y a mí me toca agregar que desgraciado será el país donde todos sus héroes han sido asesinados. Y más después de serlo por haber demostrado que los integraba el mismo material de que están hechos los sueños republicanos.»

 

Fabio Castillo. Colombia, hoy.

Tocata y fuga para Simón Bolívar

sábado, 22 agosto 2020

El hombre dejó el paquete a medias, se acercó a una estantería, tomó una chocolatina de un expositor de cartón de una marca desconocida – que rápidamente supuse venezolana – y la puso en la caja que había quedado suspendida. «Es para que piensen que hay comida, ya sabes es Colombia». Porque le dije que eran medicinas. Terminó de cerrar el paquete. (más…)

Kafka en Valledupar

jueves, 20 agosto 2020

«Para que me quieres culpar
si tú eras para mí, como agua pa’l sediento»

Diomedes Díaz

 

En Valledupar hace mucho calor. Es la capital del departamento del Cesar (pronúnciese con el acento en la última sílaba, cesár, y no como un emperador romano) en el norte de Colombia. Además de que hace calor, la gran nota que hace importante este lugar es porque es la capital colombiana del vallenato, que es equivalente a decir la capital mundial de éste género. Si por algo más puede conocerse a esta localidad entre el público internacional es porque Jhon Jairo Velásquez Vázquez, alias Popeye, pasó por su cárcel antes de su reciente fallecimiento y porque Netflix escenifica en esta localidad una nueva serie (muy entretenida y muy bien realizada) en la que un grupo de ladrones profesionales dan el golpe del siglo robando al banco de la República una cantidad de dinero en efectivo como nunca otra ha habido. (más…)

Álvaro

domingo, 9 agosto 2020

Conocí una interesante pareja cuando llegué a Bogotá por primera vez. (más…)

De la búsqueda de los antídotos contra la infamia

sábado, 1 agosto 2020

Esta es la triste historia del odio que generó el odio

Carlos Castaño Gil

 

Juan Pablo Escobar Henao, alias Sebastián Marroquín, al enterarse de la muerte de su padre exclamó, y quedó grabado, que los culpables de su desaparición serían vengados. En sus memorias, asegura que muy pronto fue consciente de que sus intenciones de venganza no tenían sentido ni valor y que ya tan pronto, al colgar el teléfono, forjó la base de su futuro predicamento por la paz. Poco tiempo después, mientras su madre Mª Victoria Henao negociaba con la plana mayor del cartel de Cali el reparto de las propiedades de su famoso y criminal esposo, Pablo Escobar Gaviria, fue informado por estos últimos de que su vida estaba sentenciada. Los vencedores de la guerra contra el cartel de Medellín alegaban que cuando el joven Juan Pablo se hiciera adulto (si no lo era prácticamente ya con dieciséis años) buscaría la forma de reunir un combo (de pistoleros) para asesinar a los que ahora disfrutaban de la victoria y el reparto del botín. El destino, siempre azaroso, hizo que se olvidaran de él. Hoy, después de explicar al mundo con brillantez que es simultáneamente posible amar a un padre que te amó como padre y reconocer que fue un asesino implacable, se gana la vida explotando la memoria de su progenitor. (más…)

Mermelada

viernes, 17 enero 2020

El ejecutivo es un hombre religioso. Tiene un historial extenso y brillante, pero algo sucedió que se le hace esquivo volver a encontrar trabajo con los parámetros que tuvo. Él me explica lo que es el ce-ve-yú. En siglas, CVY. El significado: «cómo voy yo». Es decir, la parte del contrato que se queda el otorgante, obviamente a espaldas del propietario del negocio. Me relata cómo han aparecido en su despacho señoritas de faldas cortas y escotes largos que, al referirse al presupuesto que deja encima de la mesa, añaden: «ahí ya está incluido lo tuyo». Cae la tarde en Bogotá.

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Las agarraderas de la razón para sobrevivir a la sinrazón

viernes, 10 enero 2020

«En tiempo de guerra, no se va a misa»

La brevedad de la sentencia y su significado lo asemejan al exotismo de las sentencias de Sun Tzu. Pero dice John Jairo Velasquez Vazquez, alias Popeye, que es algo que se dice en su pueblo, y sirve para explicar la extraña relación con la fe religiosa de un asesino confeso y la de sus, llamémoslo así, colegas de profesión. En Saving Private Ryan, Tom Hanks – su personaje – confiesa su ansiedad ante tener que decidir qué hombres enfrentan la parte más dura del combate y probablemente su muerte al estimar que, con las decisiones correctas, se evita un número de muertes mayor: «así es como lo racionalizas», relata.  Supongo pues que, para vivir, necesitamos perentoriamente creer o hacer creer que estamos en el lado de los buenos.

Felicidad sospechosa

martes, 7 enero 2020

Siempre me recuerda el Doctor Piernavieja que, pasados sus primeros tiempos de negocios de expatriado en Colombia, alguien le explicó que a los niños colombianos se les enseña desde la escuela que es de mala educación decir que no. Para el comerciante extranjero es un rito de paso ser iniciado en esta circunstancia y, como sucede con los buenos alcohólicos que se retiran, es otro momento importante reconocerlo. Por tanto, el viajante tiene que aplicar un fino criterio para intuir, que no saber, cuándo la solicitud de oferta o de continuidad de un posible negocio es real o, simple y llanamente, pura cortesía.

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