Artículos de la Categoría: ‘No era Macondo’

Mermelada

viernes, 17 enero 2020

El ejecutivo es un hombre religioso. Tiene un historial extenso y brillante, pero algo sucedió que se le hace esquivo volver a encontrar trabajo con los parámetros que tuvo. Él me explica lo que es el ce-ve-yú. En siglas, CVY. El significado: «cómo voy yo». Es decir, la parte del contrato que se queda el otorgante, obviamente a espaldas del propietario del negocio. Me relata cómo han aparecido en su despacho señoritas de faldas cortas y escotes largos que, al referirse al presupuesto que deja encima de la mesa, añaden: «ahí ya está incluido lo tuyo». Cae la tarde en Bogotá.

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Las agarraderas de la razón para sobrevivir a la sinrazón

viernes, 10 enero 2020

«En tiempo de guerra, no se va a misa»

La brevedad de la sentencia y su significado lo asemejan al exotismo de las sentencias de Sun Tzu. Pero dice John Jairo Velasquez Vazquez, alias Popeye, que es algo que se dice en su pueblo, y sirve para explicar la extraña relación con la fe religiosa de un asesino confeso y la de sus, llamémoslo así, colegas de profesión. En Saving Private Ryan, Tom Hanks – su personaje – confiesa su ansiedad ante tener que decidir qué hombres enfrentan la parte más dura del combate y probablemente su muerte al estimar que, con las decisiones correctas, se evita un número de muertes mayor: «así es como lo racionalizas», relata.  Supongo pues que, para vivir, necesitamos perentoriamente creer o hacer creer que estamos en el lado de los buenos.

Felicidad sospechosa

martes, 7 enero 2020

Siempre me recuerda el Doctor Piernavieja que, pasados sus primeros tiempos de negocios de expatriado en Colombia, alguien le explicó que a los niños colombianos se les enseña desde la escuela que es de mala educación decir que no. Para el comerciante extranjero es un rito de paso ser iniciado en esta circunstancia y, como sucede con los buenos alcohólicos que se retiran, es otro momento importante reconocerlo. Por tanto, el viajante tiene que aplicar un fino criterio para intuir, que no saber, cuándo la solicitud de oferta o de continuidad de un posible negocio es real o, simple y llanamente, pura cortesía.

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