Removiendo a Adorno en su tumba
Viernes, 17 febrero 2012El Infierno de Dante pedía un videojuego desde el momento de su concepción….
El Infierno de Dante pedía un videojuego desde el momento de su concepción….
…cuanto más se protege una cultura con cuotas o con la censura, más se precipita su declive…
…a menudo es el mercado el que más armas tiene para luchar contra el mercado…
…la libertad de los artistas y las expectativas del público no se establecen por decreto.
Tres momentos sintéticos para una coincidencia interior. O de por qué la excepción cultural es una pérdida de tiempo.
Al igual que sostengo que ver un programa malo de televisión con chat lo convierte en uno divertido, un viaje de varias horas de duración en tren, coche o avión (sí, en avión, que ya lo he probado) también se vuelve divertido chat en mano.
Supongo que como era una obviedad que no le entendían, fue y lo explicó. Me ha llamado mucho la atención no por sabido, sino porque llevo dándole vueltas a la misma idea varios días no sé si de un modo diferente, pero al menos con mis pálpitos, mi forma de dudar de las cosas y explicármelas. Al asumir desde el acervo indiano que cualquier análisis está supeditado a la ética hacker, ética que se presenta como propia, aceptada, con el bagaje, los matices y los discursos que son fruto de una evolución también propia, se está definiendo el marco de respuesta al fenómeno revolucionario de consumo que no sé si nos asola.(más…)
Lo que Sarkozy llama, en esas trampas del lenguaje sobre las que resulta casi imposible oponerse moralmente y que imponen una forma de debatir, internet civilizado no es otra cosa que un internet controlado. Un internet controlado es un internet intervenido y vigilado, inspeccionado y sometido al orden. Nada es casual: si junto a los gobiernos que reúnen en sus fronteras todos los derechos de propiedad intelectual del mundo y que no tienen dudas en su aspiración al control total de la sociedad por nuestro propio bien, a las operadoras de telecomunicaciones ávidas de decidir quien juega y quien no juega para seguir engordando la cartera de privilegios y beneficios más allá de lo que en buena lid podrían conseguir; a Amazon, Facebook y Google encantados de haberse conocido y con cara de jovenes revolucionarios pero dispuestos a entrar al juego para que nadie compita con ellos, la oveja está servida: ni siquiera podrá votar qué se va a cenar hoy. Mientras, todos emplearán el factor miedo y la democracia, esa quimera eterna, estará más ausente que nunca. Contemporáneamente, los grandes jefes de los conglomerados mediáticos son los ejecutivos mejor pagados del mundo. Y, claro, Vivendi sigue manteniéndose en la zozobra como única opción francesa en el juego. Tan francesa como Sarkozy.
P.D.: se advierte a lectores incautos que es probable que otros infelices escritores de la red vean que es verdaderamente guai que Amazon, Google y Facebook se sienten en el contubernio.
Irme a morir en Bilbao…
No dejo de ser telonero de otros en mi carrera musical cordobesa:
En la previa actuará el solista Gonzalo Martín, ex Los Yara. Organiza Pugliese Producciones.
Se asegura que la patronal quiere reducir progresivamente la dependencia que tienen de sus ingresos del estado. No cree uno que sea el convencimiento de liberalidad que se atribuye al empresario supuesto socio de una patronal, pues más bien lo más sencillo es tener una prebenda. Curiosamente, se atreven a dar lecciones a los sindicatos: sugieren que viven en el siglo XIX (¡no!) y que, de no cambiar, les espera la irrelevancia. Que es algo parecido a la muerte. Hete aquí, que mientras pasean a Merkel como si fuera el General Marshall, los sindicatos alemanes, sentados entre los carpetovetónicos, alardean de su independencia: por treinta eurillos al mes te pagan hasta la huelga, pero dicen no pedir de los impuestos.
Privatizar las loterías – del estado – es abrir la caja de pandora: el 30% suena insuficiente a las voces de los mercados por aquello muy entendible de cómo se come que el dividendo y la estrategia entre en conflicto con los intereses del estado, que es quien manda. No me consuela nada que haya quien piense que eso es mejor para el pequeño accionista, porque eso es tan solo un pensamiento. Así que la deriva correcta es que con la excusa de la eficiencia ante las próximas necesidades de caja, se privatice algo más, hasta que se rompa la barrera del cincuenta y uno. Se dirá que se conserva el control por mandangas estatutarias y los directivos empezarán a hacer suya la empresa con sueldos acordes a sociedades cotizadas, gastos suntuarios equivalentes, renovaciones de imagen con grandes contratos publicitarios y tal y tal. Al final, llegará la privatización total en un tortuoso camino en el que muchos llamarán la atención acerca de la contradicción de que el resto de los sectores privados tengan competencia y la lotería, la de vender billetitos con números, no. Ciegos aparte. Y, por ese recorrido, el valor simbólico del sorteo de navidad con sus niños con uniforme de ujier terminará de una vez por todas con uno los pequeños elementos que mantienen el tinglado español unido: la pensión, que no es moco de pavo, la televisión española y correos. Se le puede llamar descomposición. El estado nacional institucionalizado parece que tiende a reducirse solamente a una campaña de publicidad. Si no eres caja de ahorros.
El constante recurso romántico, hiperbólico y resignado a los años del franquismo y el tardofranquismo, especialmente en los medios de comunicación estatales… ¿obedece a que los que están en edad de jubilarse añoran su juventud y conservan el estigma del muerto en la cama? ¿a una incapacidad crónica de pensar el futuro? ¿es remedo interruptus de un relato nacionalista que busca encontrar un mito originario en la república derrotada como una arcadia pedida que justifique el orden presente e inmutable de una patria que no ha llegado a ser? ¿es también un medio lucido – y fácil – de parecer intelectualmente interesante y solvente para autores y presuntos autores de literatura, cine y periodismo? Si todas las referencias emocionales e intelectuales del discurso político y del debate social promovido por los medios masas y los partidos tienen como referencia la restitución de un mundo que no existe – y que, seguramente, nunca existió -, el mundo de la Razón perdida el uno de abril de 1939, es que se está al borde del estancamiento. No, seguramente, el bloqueo ya es real. Treinta y cinco años después. Pero el mañana, esa expresión tan cara a las naciones y los pueblos, tiene muchas mañanas y están sin pensar. Y las sociedades bloqueadas están a la espera del golpe de un ala de mariposa… con permiso de Rubalcaba.
“….será responsable de la estrategia financiera, el desarrollo corporativo y la eficiencia operativa en el grupo”: cómo tengo esa mala leche que tengo, si dicen que el consejero delegado le da a su adjunto las cuentas (estrategia financiera); lo que se compra y se vende, en lo que quiero crecer y de lo que me quiero salir (desarrollo corporativo); y la eficiencia operativa (o sea, los costes, las ventas y las personas que los producen y generan), es que al consejero delegado no le queda nada. Bueno, sí. Es Cebrián, le queda mirar las primeras páginas de sus diarios y llamar para decir qué debe salir y qué no debe salir. Pero eso ya va solito.
Hablamos de una joven de 35 años que resulta ser secretaria de juventud de Comisiones Obreras de Madrid. Su educación es la de “Formación Profesional e imagen y sonido” y trabajó como editora de vídeo en Telemadrid. Honestamente, uno debe empezar aclarando que esto le afecta a sus sentimientos y vísceras: servidor ha tenido que negociar con comités formados por personas de esta misma trayectoria, así que confieso que tengo un prejuicio clarísimo: el de haber comprobado una y otra vez el desconocimiento profundo por personas de trayectoria equivalente de las materias jurídicas, económicas y empresariales que azotan a una empresa que, a veces hay que recordarlo, se las tiene que apañar para pagar su nómina todos los meses. Le vaya bien o le vaya mal. Porque si le va mal y no tienes dinero para pagarla, no esperes que te digan cómo podemos hacer, sino que tienen derechos. Además, esta joven señora proviene de una empresa pública que se paga más que parcialmente con impuestos en un sector donde, por supuesto, la media de los sueldos públicos es muy superior a la de los equivalentes privados. Es decir, ella siempre ha cobrado más que los demás sin importar el resultado de la compañía. En una compañía donde el resultado no importa. Se me ven los prejuicios hasta el tuétano. Les presento mis disculpas de antemano.(más…)
En esta vida hay muy pocos placeres comparables al de abrir una botella de vino, mientras juegas a la Xbox, en tu día libre, con tu mejor amigo
Recuérdenme que si llega un día en que un ministro, secretario de estado, director general, presidente de ente autónomo, academia o instituto dependiente del gobierno directa o indirectamente – se llama dinero – me invita a cenar para intercambiar opioniones sobre la red y el fin de la cultura entre otros riesgos, lleve conmigo el importe aproximado por exceso de la cena en metálico. Que al acabar lo deje encima de la mesa para que el cajero del ministro, secretario o el que sea pague mi cubierto: no es función de ministros y cargos políticos invitarme a comer para conocer opiniones con el dinero de mis conciudadanos, sí es su obligación comprender las posiciones de todos los grupos sociales. No es función usar mi (nuestro) dinero en agasajar intelectuales que también viven del dinero que mueven los políticos y que, curiosamente, también salen de mi (nuestro) bolsillo. Pero sobre todo tendrá mi opinión libre de cualquier subvención, prebenda, bula o canongía, sin más intereses que los que ya tengo. Y estará seguro de que no he ido sólo a cenar y a garantizar que, las filas, permanecen prietas.
(Qué tiene además la Sra. Sinde, que siempre la lía: que llama internautas y le tuitean el desplante, que llama intelectuales y le publican la cena. Qué tiene que no tenga su amigo Alex, cineasta, que se sienta a hablar y, por lo menos, le agradecen el gesto)
Que dicen que las notarías pueden andar perdiendo dinero. Ains.
No, no son viejos bucaneros prestos a llevar a una mazmorra musulmana un pobre barco repleto de comerciantes cristianos, ni a pedir rescate ni a blandir alfange. Son piratas modernos: existe el Partido Pirata Tunecino. Pero, por favor, que alguien les explique que un pirata no puede hacer de Facebook su mar de rapiña, que eso es una piscina de malvados sultanes. Que se lo expliquen a Josep Jover Padró, que ganar en tierra la batalla del canon no le exime de bajar la guardia en sus naves ciberespaciales. La clac eleva sus aplausos ante el poder subversivo de una quinta columna que se le infiltra a los medios de masas: piden pedagogía. Recurrir a ese término siempre me deja turbado: es lo que solicita un político español cuando necesita comunicar cuestiones complejas que suponen una revisión de valores sobre las creencias comunes. Los anglosajones no dudan en llamarlo liderazgo, aquí ese término bárbaro se asocia al mesianismo. En realidad, su sentido profundo es convencer para llevar por el camino correcto, sea lo que sea esto. Pero estábamos en los mares infestados de piratas: lo duro es ver que nuestros piratas siguen sin descubrir la brújula. O no todos.
En el puesto número dos de las cien cosas que hay que mirar en el 2011, los publicitarios de JWT señalan a la clase media africana. No sé si esto es parte del juego de lo que finamente se llama coolhunting o un ejercicio del menos glamouroso proceso antes conocido como prospectiva. Pero, por si acaso y su mejor gobierno, los señores de The Economist advierten ruidosamente esta semana de que las economías que más han crecido estos años están no en los famosos émulos del ladrillo conocidos como BRICs, sino en la ignota África. Angola en especial. Los indianos se pirran por Cabo Verde. Pero para regocijo o mayor revuelo de conciencias al paso por Barco 37, en el puesto número diez de las cosas molonas están los beer sommeliers. Y en el cincuenta y cinco las nanobreweries. Es como si el universo entero se confabulara para que las cosas sucedan. Ellos ya me entienden.(más…)
Las elegías son hermosas piezas poéticas en las que se desgrana el lamento por una pérdida. Reitero que la belleza que puede alcanzar la melancolía puede ser sublime. La necrológica es un género periodístico que glosa la vida, generalmente interesante o destacada, de un fallecido reciente. Pero por grande que sea el relato de los hechos y hazañas del fallecido, por virtuoso que sea el sentimiento de nostalgia del muerto, el finado no volverá a la vida. Es decir, escribiendo necrológicas o elegías no volveremos a vivir lo que vivimos. Los vivos seguimos adelante, hasta que nos toque. Luego están esas cosas inmortales, como el arte, que sigue y sigue…
(Sí, Carlos Barral fue muy importante, la pregunta es si lo que hizo en su día hace falta que se haga hoy. Como lo hizo, no. Que su espíritu vague con felicidad)
El chino sigue copiándote. Con cada copia aprende un poco más. Con cada copia se parece más al tuyo. Llega un día en que la copia es más atractiva que tu original y, por supuesto, es mucho más barato. Y, mientras sigues protestando, el chino está en tu casa vendiendo a tu vecino. Puedes seguir lamentándote de que el chino no tiene ninguna preocupación por tu seguridad jurídica y no hacer nada, o puedes ponerte a inventar más rápido que él. Cuestión de gustos: verás como se lleven un cerdo ibérico y planten una encina.