Artículos Etiquetados en: „californication“

El retorno de Hank Moody

domingo, 3 junio 2012

I’m a writer. I think, I type, I drink.

¿Por qué lo quieren comparar con Bukowski ficcionado?. Oh. Siempre, oh.

Cautivo y desarmado

martes, 12 abril 2011

Tonight Tom Kapinos broke my heart.

Impulsos súbitos que no se consumarán

sábado, 9 abril 2011

Poner She’s Like a Rainbow muy alto y cantar o hacer que canto.

Empezar de una vez a ensayar y aprender de memoria el speech del día de San Crispín.

Sentarme a escribir pensando que todo me saldrá como a Hank Moody. O Tom Kapinos, para el caso.

Redactar un ensayo contra la pena de muerte. Corrijo: más bien redactar la sensación que me produce pensar que se mata al mismo miserable inocente que mató a alguien en el mismo estado de miseria inocente y que, por tanto, se es tan cruel como todo lo que desprecias: matar a un miserable inocente que es lo que crees que no se puede hacer.

Preguntarme por qué de repente quiero escribir eso.

Tirar todo por la ventana como un acto simbólico, sólo para continuar más intensamente.

Releer “Alicia en el País de las Maravillas”. Y fijarme especialmente en Humpty Dunty.

Consecutivamente, releer Alicia Anotada de Martin Gardner.

(verdaderamente: lo interesante era dejar anotado todo lo que pasó subitamente en mi mente desde que recogí el cacharro vacío de las palomitas y lo dejé en el fregadero. por la razón que sea)

Cautivos y desarmados…

sábado, 18 septiembre 2010

…confesaron los indianos que True Blood resultaba, finalmente, una decepción. Ju, ju. Desarrollé una defensa apasionada de Californication que, seguro, fue vista con toda sospecha como un desviacionismo golfo de un servidor de ustedes. Pero no, no: en el fondo es un canto romántico.

(Y, como en el viejo relato que pregunta al barbudo si duerme con la barba por encima o por debajo de la sábana y queda condenado a no dormir probando una u otra alternativa, quedarán condenados a pensar si la tienen que ver o no la tienen que ver. Caray, qué ingrato es el destino)

Los vampiros no pueden con un bala perdida

lunes, 30 agosto 2010

Habrá miradas, personajes, construcciones. Niños frikis y vampiresas de nuevo cuño. No digo que no tenga su gracia. Allan Ball daba más de sí, o puede que sea una cuestión de carácter. Preferir escritores incapaces envueltos en dependencias irresueltas (whisky, tabaco, mujeres que no se buscan) pero, finalmente, románticos hasta el error, no deja de ser egocentrismo o una mente chapada a la antigua. Ruego me disculpen. Hank Moody es mucho mejor que Bill Compton, dónde va a parar: “She said one thing, I said another. Next thing I knew, I wanted to spend the rest of my life in the middle of that conversation”. Una tormenta perfecta.