Artículos Etiquetados en: „españa“

La salvación está en los sellos

domingo, 20 febrero 2011

En fin, no pasa nada. España no se romperá mientras funcione nuestro eficaz e intuitivo servicio de Correos. Cuando escribo a los amigos vascos, pongo en el sobre, por ejemplo, Fulanito de Tal, Polígono de Lakua (Patatistán). Y llega.

¿Cabe deducir, entonces, que España se vuelve innecesaria – no por ningún drama patriótico, sino por ausencia de necesidad – cuando Correos se vuelve innecesario y nadie manda más cartas porque el periódico lo consultan, en el email se envían hasta las cartas de amor y los libros se descargan? Es que, para lo demás, se llama a Seur. Yo, en cambio, envío bacalao envasado al vacío a Los Ángeles gracias a Correos y no a Federal Express, que se pone puntilloso a la hora de acarrear alimentos. Curiosa como es la burocracia, debo declarar que es meat o un meat-by product y el lío es morrocotudo. Y yo diciendo que ¡es pescado!, ¡es pescado!. De lo que deducimos que Correos tiene mucha salud, porque, al transportar bacalao como si fuera correo normal sin que nadie pregunte, seguramente puede salvar tres identidades a la vez: la española, la portuguesa y la vasca, que todos dirán que el bacalao es parte de su vida. Creo que esta Juaristi no se la sabe.

“La prensa es mejor”

lunes, 8 noviembre 2010

No sólo porque el New York Times sea mejor que El País, sino porque el Atlanta Journal Constitution, también.

Curiosidades del imperio. Para antiamericanos a la violeta (vía josé miguel)

Apuntes para la formación del perfecto objetor fiscal (XIX)

viernes, 4 junio 2010
La cuestión griega, me dice la memoria, no es cosa de ahora: para hacer los cálculos de entrada en el euro ya se decía que había contabilidad creativa. Ahora la creatividad ha alcanzado, nadie dice negarlo, el convencional nombre de fraude y mentira. Hoy nos saludan con que los húngaros también mintieron. Y hay quien asevera sin que nadie le desmienta o le tome en serio que, los nuestros, españolitos ellos, también tornaron al diego en vez del digo.
Complejos asuntos para mortales como nosotros. Pero la sombra de la duda es demasiado ominosa como para la ignorarla. Cuando reclamo mi libertad para administrar mi pensión, cuando señalo el fraude legal de la confiscación de tus fondos para traicionarte en tu vejez, siempre soy interrumpido con el argumento simple y aparentemente demoledor de la quiebra de los fondos de inversión. Fondos que deben ser rescatados con dinero llamado de todos.
Tengo perplejidad: el estado defrauda en sus cuentas, está se quiera o no en quiebra y, si no se declara, se impide por la reducción masiva de las prestaciones que te dieron con la palabra derecho adherida. Ni siquiera es la primera vez que lo veo en mi vida. Por no hablar de la arbitrariedad constante de su composición. Pero es solidario. Es indefensión, es abuso. Es tornar servidumbre por libertad. Desamparo en nombre de una protección que deriva en cautiverio a los partidos y su estructura de poder.

El continuo de la barbarie

domingo, 30 mayo 2010
A Estados Unidos se le llama un país bárbaro. Lo comparo con España en el siglo XVI. Cortés era un bárbaro, pero transformó el mundo. Los americanos no son una cultura demasiado atractiva; sin embargo, su fuerza viene de esta convicción bárbara que tienen de que existe un enorme peligro y que podemos superarlo. En cambio, Europa es decadente. Piensa que no hay peligros: que todo está bien ahora. La civilización se da cuando creemos profundamente en algo, pero estamos abiertos a la posibilidad de estar equivocados.

Y yo, que sigo soñando con Elvis.

Un razonamiento constitucional

domingo, 29 noviembre 2009
Si quienes interpretan la constitución llevan meses sin poder interpretarla, si damos por cierto lo que los chivatos dicen que es la causa por la que no pueden interpretarla, si la causa es tan verdadeeramente irreconciliable sea quien sea el autor de una forma de consenso, es que entonces no existe acuerdo posible. Si no existe acuerdo posible, es que el texto original sobre el que hay que llegar al acuerdo es con toda seguridad un texto que no puede ser en alguna de sus partes constitucional. Es decir, no llegar a un acuerdo sólo tiene una interpretación negativa. Lo único decente que pueden decidir magistrados tan ilustres, más allá de su mandato, es decirle a la sociedad que le ha sido remitido un texto de tan arduo encaje en lo previsto que, solucionen lo que solucionen, para muchos de los ciudadanos que se tienen que identificar con la norma, la norma dejará de ser legítima aunque siga siendo válida. Y que, por tanto, si son ellos los sabios de la nación, los dirimidores de los litigios sobre las reglas básicas, su mejor servicio consiste en recomendarnos a todos que escribamos otra. Otra constitución. Eso si un artefacto tan decimonónico es la respuesta a nuestro mundo.

El pasado llevado a la esencia

martes, 14 julio 2009

Así ocurrió durante la República, cuando la democracia, para amplios sectores de derecha y de izquierda, no tenía más que un valor instrumental: valía en la medida en que servía para adelantar el día de la revolución o de la conquista de todo el poder

Sin embargo, amplias capas de habitantes de este cotarro, sean bisnietos o tataranietos, continúan encontrándose argumentos para vengarse de algo que le pasó a sus abuelos, bisabuelos o tatarabuelos. O de justificar por qué sus abuelos, bisabuelos o tatarabuelos tomaron las decisiones que tomaron. Casi nunca se plantean que los abuelos, bisabuelos y tatarabuelos mintieron. O se autoengañaron. Pero, especialmente, que ellos eran dueños de sus vidas y los presentes, en cambio, parecen no querer ser propietarios de las suyas y alimentarse de una reparación moral imposible. En muchos casos, para rodearse de una dignificación de su propio yo ante lo que puede ser una angustia inventada que oculta la incapacidad para hacer algo diferente. Debe ser parte de la torpeza de la condición humana.

Globalización en Carpetovetonia

sábado, 7 marzo 2009
En la televisión, la decana del colegio de arquitectos de Madrid explica el gran momento de la arquitectura española, la admiración internacional: España exporta futbolistas, cocineros y arquitectos de quienes todos se olvidan. Si hago caso a los papeles, no es infrecuente el traslado de enfermeras. Jodó. Un país que sólo exportaba misioneros. Generalmente navarros.

España sigue teniendo testosterona

sábado, 7 marzo 2009

«Con el pene no voy a defender a mi país. Lo voy a defender con mi alma, mi corazón y con mis ganas de luchar por España»

No es un sargento de la legión, y encima se llama Aitor aunque sea de Jaén. Que sea transexual es toda una esperanza para la patria pero, digo yo, que malditas ganas de luchar por España o por…

(En Israel esto no tiene que ser problema, ¿no?)

El innegable progreso moral de la sociedad española

lunes, 2 febrero 2009

En 1938 las trincheras estaban en la Ciudad Universitaria. En 2008 están en las emisoras de radio.

Genuinos

lunes, 12 enero 2009
Cuando lo que antes se veía como hortera o cutre, como símbolo de precariedad y oscurantismo, pasa a ser kistch, tratado de diseño o ejemplo de genuinidad, debo suponer que algo se ha muerto en el alma. En el elegante y suave acento catalán de July Capella resulta todavía más sugestivo: ha quedado una mirada casi tierna a la tecnología simple de un país sin tecnología. Tesis: hemos pasado del franquismo sociológico al antifranquismo sociológico. Leí hace muchos años – documento perdido – que Javier Sádaba decía que para poder dejar de ser nacionalista había que empezar pora aceptar que la gente se pueda marchar. Para que el alma de los vecinos de este país descanse, creo que son dos las condiciones: dejar que el que se quiera ir se vaya y dejar de odiar a España. Sólo así uno es libre de identidades malditas y se reconforta con su intimidad para convivir con sus vecinos. Pero, como bien se sabe, estos son cosas escritas en un apunte escondido del mundo, sólo literatura portátil.

Tongo

jueves, 8 enero 2009
La señora enseña a la cámara su décimo sin premiar y grita tongo. La curiosidad es que los cantores del colegio de San Ildefonso, esa particularidad del folclore español, se columpian – a todos nos puede pasar – y cambian un nueve por un seis. Así que la fortuna, siempre esquiva como demuestra el episodio, huye del modesto bar de la modesta señora propietaria y se va a posar qui lo sá, en otro pueblo. Grita tongo porque ella no tenía cámaras esperando a confirmar con su alegría y su champán que la felicidad había escuchado sus rezos y sus ruegos y en el pueblo agraciado ya estaban los reporteros poco menos que desde antes de que se cantara el número. Ninguna prueba, claro. Nada que objete el que a la vista de todo el mundo se cometiera y rectificara el error con visible obviedad de su fundamento. Dirá este comentarísta pidiendo perdón que la señora del tongo no era, como se dice, de un alto nivel cultural. Tampoco sus parroquianas, infelices perdedoras como ella de la felicidad que da el dinero (porque la da) demostraban la suerte de haber tenido instrucción. Y en ello llega la conjetura de la antropología casera, esa que tiene por observar cómo son siempre los pobres ignorantes los que protestan y ven tongo donde no lo hay y no tienen tanto ardor para la polémica y la denuncia con los tongos cotidianos: esos que dan kiosco, lotería, farmacia, estanco una televisión y cosas por el estilo a unos sí y a otros no. En su descargo, ni siquiera las personas ilustradas levantan la voz. Quizá porque en el fondo, y en eso reside la antropología casera, a lo que todos aspiran es a ser beneficiarios del tongo.

Sociología intrínseca, puede que folclore, puede que las dos cosas

lunes, 27 octubre 2008

«Es condición del ser humano no estar de acuerdo. Pero en el español, en grado sumo».

José Luis Borau, un señor que se gasta su dinero – el suyo – en pagar becas para futuros cineastas. Y que desonfía de tanta mirada a los muertos.

Echando cuentas de las excusas

sábado, 25 octubre 2008

“Tuvimos una larga dictadura y, desde entonces, hemos ido avanzando poco a poco a la hora de definir nuestra estrategia; creo que durante esta legislatura la consolidaremos”

Lo dice un político. El asunto es casi lo de menos. El atraso secular y Don Francisco. Cada mal estructural en el país – llamado España – encuentra explicación en el pasado, que nos mira con malos ojos. España debe ser el único país cuyo pasado tiene nombre y apellidos. Es ventajoso, existe persona física a quien cargarle el mochuelo: no es al empedrado ni al pedrisco, causas desgraciadas pero que no permiten señalar con el dedo y que nos dejan un tanto desnuditos ante la negligencia de no contratar un seguro. Como en los juicios por corrupción, sobornos y otras debilidades humanas, la existencia de un difunto a quien echar la culpa nos libra de todo mal y nos vacuna contra cualquier vestigio de indecencia.

Echando cuentas, el político tiene 61 años. La calculadora me dice que ha tenido 33 años para, solo o en compañía de otros, haber realizado lo que no se ha realizado. No debemos ignorar que siempre lo urgente tiende a retrasar lo importante, o que las prioridades se van organizando de acuerdo al grito y vocerío que garantiza el principio de que quien no llora no mama. Pero el muerto acumuló un máximo de treinta y nueve años de protagonismo, treinta y seis restadas las operaciones militares, que son casi tantos como los treinta y tres que los políticos en vigor han tenido.

La pregunta de examen, queridos niños, es en qué fecha prescriben las reponsabilidades del fallecido y se inician las de las omisiones de los vivos.

Créditos: fotografía de ClintJCL