Hoy mi gestoría ha llevado a cabo mi declaración de la renta. El resultado es que el estado tiene una deuda conmigo de, exactamente, veintidós céntimos de euro. Me preguntan con mucha solicitud si renuncio a la devolución, seguramente por la nimiedad de lo debido. Por supuesto, hago exactamente lo contrario, indico que me sean devueltos les cueste lo que les cueste. Ellos harían lo mismo.