El cirujano afirma que cree en el sistema de salud público. Que es necesario. Pero dice que la sanidad en España es irrealmente abundante. «Quien le meta mano a eso pierde las elecciones. Pero la atención ilimitada, universal, gratuita y a granel para todo el mundo, con cargo a las arcas públicas, es maravillosa como concepto, pero es irreal». Es poco amigo de las políticas de ayudas: «Las subvenciones y los subsidios generan vagos».
Un médico que cambia caras y quiere cambiar piernas. «Los occidentales somos blanditos», dice, y tiene razón: «Aquí sabes que si lloras, alguien te hace caso.»