Aún en cierta manera obsolescente y en versión creepy «Dante levantó una gran polvareda en Estados Unidos cuando en su entrega para la serie de televisión Masters of Horror especuló con que sucedería si los soldados muertos en la guerra de Irak se levantaran de sus tumbas para ir a votar». Continuemos la historia desde ese punto: los muertos, desengañados por la imposibilidad legal de ser reconocidos como ciudadanos estadounidenses, se convierten en mercenarios imposibles de volver a matar con sistemas convencionales. La fidelidad de los marines se torna en ley de hierro convertidos en espectros y crean una red de minirepúblicas y ciudades estado en entornos sin ley: de Liberia a Somalia, son capaces de sostener un orden pacífico a cambio de controlar comercios decisivos. Pero el momento álgido se produce cuando toman el control del Khyber Pass a sangre y fuego y los pashtunes, asustados, acceden a un protectarado por parte de los muertos: los unos proveen de armas y heroína, los muertos garantizan la independencia de las zonas tribales frente a un Pakistán que se disuelve. La ferocidad y superioridad combativa sobre el terreno de los espectros se hace legendaria y los temores se hacen infinitos. Sin dueño y sin temor a ninguna consecuencia, aceptan cualquier misión que aumente su riqueza. Es entonces cuando Israel descubre que Hezbolá negocia crear una nueva república de soldados muertos en el sur del Líbano a cambio de concesiones petrolíferas iraníes y la promesa de abrir camino hasta Jerusalén.
(¿podrá el genio judío encontrar la forma de matar a los muertos? Aclaro que este argumento está, desde ya, en dominio público, actúen sin rubor rodando el primer capítulo)