Se me genera un mortal aburrimiento cada vez que alguien dice «las marcas…» y todo adquiere un tono místico en el que marca y voluntad de la marca – de los propietarios de la marca – se convierte en un arcano.
Se me genera un mortal aburrimiento cada vez que alguien dice «las marcas…» y todo adquiere un tono místico en el que marca y voluntad de la marca – de los propietarios de la marca – se convierte en un arcano.