Criticidades

Pues sí, lo suscribirían…

No, no dejan descansar. Me atrevía a interrogar a los quincemistas por asumir ciertos enunciados que generarán protestas al poder ser calificados de protofascistas: de la formulación joseantoniana de su proyecto político (“El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas”) a las mismísimas actas de una de estas asambleas del poder popular («Un compañero indica que todas las propuestas son de izquierdas y por qué el movimiento no se define como tal. La moderadora indica que esto es algo nuevo y que no se define con conceptos viejos. Se le invita a participar en las asambleas de su barrio o de Sol y a plantear sus propuestas.»). Ya saben que no es que se repita la historia, sino que los hombres son poco originales.

Y esta es seguramente la cuestión más significativa por la que sumarse al quincemismo es sumarse a una retórica vacía: la pobreza deliberativa que entraña, la pobreza de los métodos para hacerlo. Una propuesta para la insurgencia mucho más adecuada para las frustraciones reales de los indignados (aunque desconozcan el verdadero cariz de su frustración), se encuentra en las palabras de Versvs: «el crecimiento disruptivo no podemos esperarlo de aumentar la tasa de escolarización porque ese boom ya se dio hace unas décadas. Necesitamos más que nunca facilidad para la innovación y lanzamiento de nuevas ideas. Más que nunca facilidad para la innovación y lanzamiento de nuevas ideas. Y es ahí donde el sistema de patenes causa un daño terrible a todo nuevo emprendimiento y a toda nueva iniciativa«.