Y, a los treinta años, resucitó

El constante recurso romántico, hiperbólico y resignado a los años del franquismo y el tardofranquismo, especialmente en los medios de comunicación estatales… ¿obedece a que los que están en edad de jubilarse añoran su juventud y conservan el estigma del muerto en la cama? ¿a una incapacidad crónica de pensar el futuro? ¿es remedo interruptus de un relato nacionalista que busca encontrar un mito originario en la república derrotada como una arcadia pedida que justifique el orden presente e inmutable de una patria que no ha llegado a ser? ¿es también un medio lucido – y fácil – de parecer intelectualmente interesante y solvente para autores y presuntos autores de literatura, cine y periodismo? Si todas las referencias emocionales e intelectuales del discurso político y del debate social promovido por los medios masas y los partidos tienen como referencia la restitución de un mundo que no existe – y que, seguramente, nunca existió -, el mundo de la Razón perdida el uno de abril de 1939, es que se está al borde del estancamiento. No, seguramente, el bloqueo ya es real. Treinta y cinco años después. Pero el mañana, esa expresión tan cara a las naciones y los pueblos, tiene muchas mañanas y están sin pensar. Y las sociedades bloqueadas están a la espera del golpe de un ala de mariposa… con permiso de Rubalcaba.

Etiquetas: , , ,

Los Comentarios han sido desactivados.