Antídoto contra la ansiedad ante el futuro del periodismo

El problema de los periodistas al hablar del futuro del periodismo es que olvidan las cosas esenciales: a) que el problema es el futuro de la información no el del periodismo, b) que razonan desde el punto de vista del sostenimiento de sus empresas actuales y no de la pervivencia del acceso a la información y a su revisión crítica c) que, por el motivo anterior, piensan en términos de su oficio y de su valor como sustento laboral, de la capacidad de darles el pan y, last but not least, aunque en el fondo lo que más les duele en su corazón, la pervivencia de su capacidad para imponer una agenda homogénea y única al conjunto de un estado-territorio. Y ese es un dolor especialmente agudo porque es el que permite a personas promedio, incluso mediocres, desde luego generalmente poco informadas de lo que escriben, ser guais e importantes porque tienen el poder de decidir la agenda. Por pequeña que sea, por minúsculo y absurdo que pueda ser redactar un breve en una esquina con el encuentro de una botella vacía en la playa con un mensaje dentro.

Así que les propongo el antídoto para la soberbia: imaginemos que en la fecha que se inventaron los periódicos hubiera existido la tecnología que hace hoy posible los blogs. El resultado es que nunca hubiera habido periódicos, ni una agenda única, ni discusiones sobre cómo mantener las moquetas y las carísimas estructuras del negocio de repartir papel  a cientos de puntos antes de las siete de la mañana: la búsqueda de la información y el debate sobre los datos estaría plagado de versiones, desbrozada y desmontada en un equilibrio donde cada uno tiene que buscar su peculiar output, lo contrario de mover el mundo al son de una primera página. Puesto que nada hace suponer que el mundo vaya a perder las tecnologías de publicación libres y con una barrera de entrada ínfima, está bien dejarse de preocupar del futuro del periodismo y empezar a pensar en un futuro propio.

Las palabras calidad, contrastado, jerárquico, independiente, etcétera, etcétera que ustedes tanto usan como un actor del cine mudo ante la llegada de las talkies es como aspirar a presentarse como la verdad, y eso es un quimera que se escapa como arena entre los dedos. Ante cualquier intento de rebatir la cuestión asómense al panorama y asuman que el “infotainment” hace tiempo que perdió hasta el info.

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2 Respuestas a „Antídoto contra la ansiedad ante el futuro del periodismo“

  1. David Gil Dice:

    Me encanta el atrevimiento de pasar página e imaginar la situación actual sin los sobrantes de épocas pasadas. Muy regenerador.

    Un saludo

  2. Gonzalo Martín Dice:

    Me quedo con la palabra: es regenerador. Quizá otro sinónimo fuera “descongelar”: tienes cuatro atributos en la cabeza y, si se derriten, puedes pensar sin ellos. Hagamos el mismo ejercicio con los libros: nunca hubiera habido editoriales y, sin embargo, tendríamos libros.