Larry Lessig como teoría conspirativa

Esta es la hipótesis: en realidad, el gran advocate de las licencias creative commons y de la reforma del copyright, miente deliberadamente y está en contra del copyright, pero dice lo contrario como una estrategia para no ser calificado de peligroso comunista, meterse como un caballo de Troya en el sistema y erosionarlo desde dentro.

Explicación: una simple lectura de sus textos permite concluir de la pura descripción de todos los males generados por el copyright sólo tiene un culpable: el propio copyright. Pero siempre se salva el derecho del autor a tener un sistema que le compense por su trabajo. En serio, la paradoja entre el diagnóstico y la salvación es monstruosa. Pero no es freak, ni geek, ni hacker ni antisistema. Es de un respetable profesor institucional aunque con el marchamo de la sombra de hasta un posible veto del minstro de cultura francés, lo cual me haría sentirme si me pasara como un héroe del siglo XXI. De hecho, lo ha vuelto a hacer. La contemplación de su intervención en el ante G-8 de Internet es una extraordinaria explicación del capitalismo de amigotes en toda su expresión, en de cómo el copyright y las patentes son la excusa de las grandes corporaciones para liquidar la innovación que les mata y, derivadamente, adulterar la democracia en forma de corrupción. Pero, hey, alto ahí, cuando quedan a la vista todos los males, toda la vileza intrínseca del monopolio, sale al rescate del sistema: dice, y él sabe que esto no es así, que no hay nadie serio en este mundo que proponga la eliminación del copyright. Caramba, un académico tan profundo, con una capacidad de diagnóstico tan sofisticada, con esa virtud de saberse explicar y describir los detalles a la altura de cualquier común, no puede decir eso. Aunque sólo sea porque la reducción de plazos a su mínima expresión y la ampliación de los usos libres intrínsecos en sus propios postulados supone estar tan cerca del cercenamiento del copyright que el siguiente paso es una pregunta inmediata: ¿Y si…? Pero sólo hay que mirar a otros académicos solventes…

Conclusión: es un agente infiltrado. Es Garbo. Hace creer lo que no es para que sea.

Prueba: véase el vídeo.

 

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