Vindicación/Redefinición de la siesta

Era un personaje extraño, no por alemana, sino por extraño: llevaba varios pares de gafas para cambiar a lo largo del día varias veces. Lo hacía en todo momento y uno tenía la sensación de que ningún par le duraba una conversación. También era temerosa de ser increpada – piropeada – por los hombres en plena calle, una especie de pesadilla que conservaba de sus paseos por Italia. Decía estar gratamente impresionada porque en las calles de Madrid eso no sucedía. Sur, macho, silbido. 

Se hizo silencio en el mediodía, pausa en las obras del patio. Tan agradecida como yo por la paz recuperada me preguntó con asombro: ¿están los hombres echando la siesta? Yo casi abri más los ojos que ella y le dije: yo creo que no, han parado para comer. Es obvio que no se le ocurrió que existía la posibilidad de que se comiera, supongo que deseaba que su tópico fuera real. Es cierto, no hay albañil que no eche un sueño tras el bocata y el botellín – quién no lo haría – pero supongo que la dimensión no comprendida es que eso sucede en el tiempo que, convenio y capataz, conceden para el rancho. Así de natural.

Encontré por la misma época unos articulistas de un periódico australiano que relataban su viaje madrileño y comprobaba con asombro que muchos comercios cerraban a mediodía. Concluyeron automáticamente: estaban de siesta. No, tampoco pensaron que se puede comer y no dormir y que si todo el mundo está comiendo, no se vende y no hay por qué consumir horas de personal. Lo cierto es que la percepción de la siesta como negación del trabajo no creo que sea una realidad local, aparte de no ser una costumbre en sí misma, sino una opción. Es decir, la siesta es un concepto de recuperación para continuar la jornada en buenas condiciones, no una negación de la obligación.

Ayer se publicaba una iniciativa de una mujer alemana, a la que miro el nombre y no se parece en nada a la otra alemana, en la que aparentemente se pide introducir la siesta por ley. Sí, sí, la argumentación no es ociosa, es recuperación de energía, salud, etc. Pero el diario que lo recoge lo reconvierte en sus términos, siesta parece rimar con holgazanería, costumbre ibérica. En veinticinco años trabajando, aún no he visto un trabajador ibérico decir que se va a dormir la siesta en pleno horario laboral, pero la reelaboración del tópico se produce, parece ser, justamente por quienes en la práctica no lo cumplen.

1 Respuesta a „Vindicación/Redefinición de la siesta“

  1. La siesta es científica | Criticidades Dice:

    [...] ya sé que no son los primeros científicos que lo dicen. Pero a la vista de las reivindicaciones nórdicas del concepto de bienestar mediterráneo – no, no es holgazanería; holgazanes hay, pero eso [...]