Antídoto contra la euforia financiera. Y para la sombra económica.
Tomo las monedas que tengo en el bolsillo. Sobre la mesa, les doy la vuelta una por una: las que tienen un escudo alemán, las guardo en una huchita. Las que no lo tienen, serán el menudo para el pan de la semana.
Etiquetas: deuda pública, el dichoso bund alemán y su condenado diferencial, Euro
Este artículo fue publicado el lunes, 10 mayo 2010 a las 23:27 y archivado en Sin categoría. Puede seguir los comentarios de esta entrada a través del RSS 2.0.
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