Garganta profunda
jueves, 7 octubre 2010Pero el atributo reaparece, no sé si en el momento justo, pero sí cuando más conciencia va adquiriendo un servidor de que, sí, hay deterioro: el cabello, como el algodón, no engaña. La grasa acumulada, la que dicen que no se pierde, ahí está esplendorosa en mi cuello aunque mi peso no se corresponda e incluso mejore. Todo eso hace que visualmente, en los vídeos que la orgía de desintermediación mediática del internet de nuestros días, la contemplación de mi efigie y gesticulación se me vuelva opresiva y nefasta.
Mejor me quedo a oscuras. Habrá que centrarse en la voz.