«Érase una vez en Bagdad la magnífica…
5 marzo 2011 por Gonzalo Martín…un Califa muy bueno, pero que tenía un visir malísimo….»
…un Califa muy bueno, pero que tenía un visir malísimo….»
El diario publica un reportaje de titulares repletos de literatura y alarma: «Si el Estado no enseña sexualidad, la Iglesia lo hará». Implícitamente, el titular asume que el estado lo hará mejor y sólo lo puede hacer mejor porque se supone que adquiere un valor neutral, científico y racionalmente superior, como supone el entrecomillado a uno de los intervinientes de lo que, por otro lado, es un texto bastante compensado en visiones y relatos: la mirada de la Iglesia es «reduccionista, y no es correcta científicamente». Seguro que estoy de acuerdo, pero no me interesa ese problema. Me interesa más este otro: «Está claro que las posturas religiosas, políticas, sociales y morales sobre la sexualidad dividen a la comunidad mundial y esto es un obstáculo fundamental para adoptar un método unificado y compartido». Leer el resto del artículo »
Celebrando el famoso Primer Combate Naval en la histórica ciudad de San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires:
El Coro Juvenil Municipal, dirigido por Gonzalo Martin, y los cantantes Rafael López y Néstor Sívori, entonaron “Marino del Paraná”
Mi vida como prócer extremeño, continúa en sus nobles servicios a la comunidad. Como miembro de Consejo Asesor de Guadalupex, pelearé por librar a la patrona de manos foráneas:
La Asociación Guadalupex ha fijado la fecha del 14 de mayo para celebrar la Segunda Peregrinación Extremeña a Guadalupe con la voluntad de rendir homenaje religioso a la patrona de la región y expresar de este modo su firme voluntad de conseguir su incorporación al territorio eclesiástico extremeño, ya que ahora depende de la archidiócesis de Toledo
¿Por qué si Dinamarca decide sus propios límites de velocidad Extremadura no puede y Lisboa por sí misma tampoco? ¿Dónde termina la generalización incompleta de la velocidad o del humo en el bar?
Si todas las profesiones se han convertido en profesiones sin fronteras, los emigrantes – deo gratias – ahora son itinerantes: también hay telecos por el mundo:
Me llamo Gonzalo Martín de Mercado, y no hace demasiados años yo también estudiaba Ingeniería de Telecomunicaciones en Valladolid
Dice Juan Cruz de Iñaki Gabilondo: «En ese libro habla de la manipulación a la que sometemos los de este oficio a los alimentos de los que se nutre el periodismo». Y poco más allá, Cruz le entrecomilla esta frase: «Ahora Internet es «la excusa perfecta para los manipuladores. E Internet es tan solo un instrumento que necesita buenos cocineros que le den la cocción adecuada». Excusa perfecta o no, se admita como instrumento y no como encarnación del mal, lo cierto es que es un reparo. Algo reside en las mentes de quien se ve desbordado por la realidad que no lo pueden evitar: no, es una herramienta maravillosa, pero hace mucho mal. Todo esto es porque no miran el mundo en el que viven ni los males anteriores: precisamente el poder de personas como Gabilondo – respetable, respetado, decente – que siguen creyendo que tienen la potestad de decidir lo que es bueno para comer y lo que no es bueno para comer.
Creo que la palabra que añadía era especimen. O bicho. Raro era – soy – yo. La extrañeza de mi especie proviene por una inusual combinación de saberes que pueden ser sin lugar a dudas manifiestamente incompletos. Lo que resulta anómalo por estar fuera de lo recurrente, es la diversidad de habilidades y por tanto una originalidad no necesariamente entendida como algo brillante. Pero el caballero era elogioso. Era una descripción de singularidad, lo que suele ser visto como llamativo e interesante, pero no necesariamente útil. El tercer interlocutor, el advertido de la unicidad de servidor, hacía preguntas y ofertas que se asentaban en un modelo clásico de desarrollo de negocio. Lo que antes llamábamos con menos recato ventas. La comunicación de mi incapacidad para afrontar el reto buscado – emocionalmente, ante todo – era consagrar lo que en realidad se quiere decir con la rareza elogiosa: dispersión entretenida, pero no contratable. En gran parte, uno respira aliviado con esta autodescripción. Pero piensa que todo queda en el cristal del color con el que se mira: no se sabe si se es un chapuzas o se puede ascender a la noble descripción de bricoleur.
A saber: el paro está en la estratosfera, la inflación repunta, te piden que hagas el idiota para ahorrar petróleo, el gobierno y la oposición dicen que van ahorrar reduciendo coches oficiales. ¡Son los años setenta!
«Javi, le mentí al cura, no te voy a querer igual en la pobreza»
Línea de diálogo de una ficción televisiva.
– Disculpe: ¿dijo ficción?
El muñeco de El Rey del Burger King da miedo, susto y hasta asco. Teniendo en cuenta que la comida de perros y gatos tiene mejor aspecto que la comida para personas en la publicidad, y teniendo en cuenta que las agencias invierten lo suyo en investigación de mercados ¿Qué clase de consumidor es el promedio?
De cómo la sopa boba arruina conceptos, crea monstruos, facilita el control social y, en definitiva, conduce a la dependencia insoportable y a caer en manos de castas aprovechadas. Hay universos que cuesta comprender: no me ayude, confórmese con no impedirme que me gane la vida.
Singular personaje Eulogio López: vitriólicos mensajes hacia la imposición de un integrismo católico extenuante junto con atinados comentarios que ya quisieran otros. Una web rupestre, verdaderamente fea, pero seguramente con la efectividad de lo simple y, no lo descarto, probablemente causa de su supervivencia económica. Curiosos anunciantes que nunca dejan de estar allí y que permite realizar estupendas preguntas conspiranoicas: no en vano, el Banco Popular parece no fallar, pero tampoco las empresas de energía o La Caixa. Es como si fueran esas publicidades que se dan fuera de planes de medios con la clara intención de tener un canal abierto con quien interesa tener más cerca que lejos: si ya lo decía Vito Corleone. Leer el resto del artículo »
El periodismo tuvo un tiempo en que se puso muy sensible sobre los sesgos racistas encubiertos en sus redacciones veraces y rigurosas: si el asesinato lo cometía un gitano se añadía «de raza gitana». Si el asesinato lo cometía un payo no se decía «la mató un payo». Pero los prejuicios en el periodismo jerarquizado, serio y riguroso siempre tiene espacio. Titula: «Detenido en Bilbao por agredir sexualmente a una menor a la que conoció por Internet». Qué canalla. Pero nunca hubiera titulado: «Detenido en Bilbao por agredir sexualmente a una menor que conoció en una discoteca». Las menores también se cuelan en las discos. ¿O es que no han leído a Nabokov?
Los ungidos por wikileaks se reúnen para santificar su posición en el olimpo:
La transparencia no puede ser total. Los medios deben intervenir a la hora de seleccionar qué debe ser publicado. Para, entre otras cosas, no poner en riesgo vidas.
Muy loable. Pero fallan los términos: la palabra medios (es decir, nosotros) y la palabra deben (es decir, existe una ley que nos concede el privilegio a nosotros). Al final, todos los defectos del famoso filtrado han sido sacados a la luz por ellos mismos. Por supuesto, no ven la parte débil: hubo un tiempo en que eran ellos los que recibían estas informaciones. Ay, esos tiempos en los que El País gritaba la maldad de las fuentes interesadas porque derribaban a su gobierno favorito…
Un viejo camarada y servidor nos decíamos en el año noventa que todo tipo que en una empresa ganaba más de seis millones de pesetas (ha llovido, ¿eh?) era un hijo de puta. La reflexión era así de provocadora: hasta seis millones te los pagaban por hacer bien tu trabajo, a partir de entonces te los pagaban por saber dar por saco a los demás. «Saber dar por saco» entraña unos grados de elegancia, porque tiene que parecer que hay vaselina, es decir, parecer que no eres un hijo de puta. Leer el resto del artículo »
Ah, un talento musical emergente en la Córdoba argentina, promovido por Oscar “El Chaqueño” Palavecino…
El salteño, la figura más convocante de la música nativa, no sólo desgranó una nutrida serie de sus éxitos, sino que convocó a dos artistas regionales al escenario, y les dio una participación que de por sí implica un fuerte espaldarazo para las carreras de Gonzalo Martín y Sebastián Tellería, voz y violín de Pasco y Río Cuarto.
Castells, sobre Egipto, haciendo la lectura de cómo funcionan las redes reales y sus formas de comunicación. Vamos que no se trata de tener cuentas en «redes sociales». Le valdría a la Sra. Sinde para su piratería asfixiante:
La gran desconexión no funcionó: no fue tecnológicamente posible porque se usaron canales alternativos como la red Tor; porque las líneas de teléfono fijo conectaron por módem con el extranjero y de allí con Egipto, con ayuda de Google, Twitter y otros, mediante Twitter, fax y radio de onda corta; porque las pérdidas económicas de la incomunicación eran insostenibles, y porque el país dejó de funcionar.
Si no es por el caso Esperanza, no se sabría que peleo por salvar vidas:
El coordinador de las Unidades de Mama de la Asociación Española Contra el Cáncer, Gonzalo Martín, recomienda las revisiones bienales a las mujeres de entre 50 y 65 años, y, si es posible, a las que tienen entre 45 y 70 años