Artículos de la Categoría: ‘Acontecimientos varios de la vida personal’

Meet Shah Rukh Khan

domingo, 15 abril 2012

Estaba yo en Bombay comprando una pashmina (para qué vamos a decir Mumbai, que no tiene nada de glamour) cuando en pleno regateo pedía misericordia al club de cachemires que sacaban dólares a los europeos asegurando con toda rotundidad que debían ceder en su precio: yo me parecía a un conocidísimo actor hindú. El caso es que, sin dudar ni mediar segundo, todos ellos a una repitieron «Yes, Shah Rukh Khan». A mí me sonó a «saurcán», pero eso son los problemas de no hablar lenguas no románicas.

(más…)

Destellos en noches alcohólicas

sábado, 14 abril 2012

Lo dijo alguien sorprendente en una forma que también era pura sorpresa: «cuando ya no puedes defender a quien admiras». Y esta era la frase correcta para el desbordamiento paranoico y que no encontraba para hacer la formulación correcta, por lo que sólo dió para decir: «…pervive», en cierta forma dentro de ti, «como un extraño al que se admira»

Recuento de la población de Fénix

domingo, 18 marzo 2012

José Luis Garci debió decir en las radios nocturnas, memoria traidora, que Woody Allen y no sé cuantos más siempre hacían la misma película. Variaciones sobre un mismo tema. El arte de reinventarse a uno mismo debe ser, efectivamente, un arte. Llámelo resiliencia si median cenizas. Puestas las dos cosas juntas, se trata de dar la sensación de que uno se reinventa sin que nadie se dé cuenta repitiendo más o menos lo mismo. Josh Harris un día creó Pseudo, considerando él mismo que se trataba de la primera creación de broadcast en directo con valores de producción propios de Hollywood de la red: «vamos a echarles del negocio», le dijo a la CBS.

(más…)

Estado paranoico

viernes, 16 marzo 2012

Puede referise a una circunstancia o a todo un reino o república. Hoy he conocido uno. Un paranoico. Y la definición de wikipedia es verdaderamente deliciosa, en cuanto parece que no es más que un hombre normal al que se le va la olla de cuando en cuando o de día a día: «La paranoia es un término psiquiátrico que describe un estado de salud mental caracterizado por la presencia de delirios autorreferentes. Más específicamente, puede referirse a un tipo de sensaciones angustiantes, como la de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables (manía persecutoria), o ser el elegido para una alta misión, como la de salvar al mundo (delirio de grandeza o grandiosidad, atribuido por algunos estudiosos a determinadas personalidades dictatoriales y gobiernos)». Echando un vistazo alrededor y con la definición en la cabeza, se empieza a reconocer el rastro de la paranoia en cada esquina.

Anales de la consultoría de mercadeo

jueves, 9 febrero 2012

El cliente te dice, casi con preocupación, que espera observaciones e indicaciones sobre cómo recórcholis pueden tener una relación fluida con unas personas que llama influyentes. Está sentado sobre un trono metafísico vendiendo «conectividades» y modos de «compartir» a diario. El proveedor se siente honesto y sólo sabe decirle que no hay rocket science. Le pinta en la pizarra un teléfono negro, de esos con disco para marcar y ningún botón de los que silencian o rellaman. Casi hubiera preferido pintar una ventana y un patio. Y le viene a decir que, al final del día, nada como hacer algo tan antiguo como hacer sonar tu voz y preguntar ¿cómo estás?, ¿qué necesitas de mí?. La escasa sofisticación de la tecnología subyacente y del modelado intelectual deja al cliente pensando, un tanto aturdido al no escuchar algo que pusiera un libro científico o un ensayo de escuela comercial. Pero el proveedor toma aire e insiste en añadir un detalle que cree importante: no basta una vez, no es flor de un día, es repetirlo con frecuencia y, esencialmente, porque deseas hacerlo. Es que, si no, parece que te acuerdas por algo y el influyente no aceptará ser influido. Esencialmente, no escribas otro folleto, un nuevo claim, no redactes el brief de una campaña, no lo compliques… Sólo te vas a repetir. Si es que está todo inventado.

Apagando velas

domingo, 8 enero 2012

Should auld acquaintance be forgot, and never brought to mind ?

Buena pregunta.

Sucesos de procedencia extraña

miércoles, 23 noviembre 2011

Me desperté casi al amanecer con una intensa voz interior que decía cocacola, cocacola, cocacola… y al llegar a la nevera sólo había cola del Carrefour. Me la bebí, porque en el sueño era la botella que deseaba ver, aunque el cerebro le asignaba otra denominación. ¿Qué me pasa, doctor?

Al barbero

viernes, 9 septiembre 2011

«En pocos sitios afeitan ya», me dice el barbero. Resistiendo a todas las tentaciones, no informé al susodicho de que uno es de Bilbao – generalmente, cuando quiere – y que no necesito espuma para el afeitado. Oportuno él, me informa de la dureza de mi barba y la finura de mi piel: es obvio que soy un tigre sensible, pero esto ya lo sabía. Tres cuchillas hubo de emplear para superar el desgaste del filo que mi pelo de hierro producía en la navaja: soy poco menos que Alan Ladd. Terminamos la obra con una toalla húmeda y caliente sobre mis poros torturados y un masaje con Floïd de toda la vida: los veintañeros se debaten en la idoneidad de caminar con olor a yayo o reivindicar un cierto renacer cool del afeitado a navaja. Queda como culo de bebé.

Pilgrims (y ix)

domingo, 21 agosto 2011

Matt St. John asegura que el helado de banana de Peggy Sue’s es el mejor del mundo. La culpa del hallazgo la tiene Tom Peretta, que considera que la comida española es buena, muy buena, pero demasiado salada. Italiano, eso lo puede comer todos los días, pero no, española no. La necesidad de regreso a los sabores conocidos se precipitó cuando empezó a agotarse el presupuesto del – funesto – catering de las empresas de producción audiovisual. Alguien metió varias bolsas de Burguer King dentro del recinto y las raciones de patatas cayeron en manos de los franciscanos. Al abrir una de las oficinas de producción, una de las Sisters tenía sujeta su hamburguesa a dos manos mascando con el rostro más feliz que pudo vérsele en ocho días.

Pilgrims (viii)

domingo, 21 agosto 2011

Cuentan que O’Reilly llegó a Cuatro Vientos sin poder emplear su entrada VIP y, ante el caos, sacó su carné del FBI en la primera barrera policial. De nuevo, lo hizo en la segunda. Y así hasta que llegó a un punto donde ningún policía accedió a dejarle pasar. Explicaba su doctrina, la que empleaba en el Bureau, paciencia y amabilidad, because he knows how the game works.

Pilgrims (vii)

sábado, 20 agosto 2011

Las Sisters forman una fila. Plácidamente, toman las cajas y las pasan las unas a las otras sonriendo, cantando lentamente con voces tenues y soltando los paquetes con ligeros deslizamientos hasta provocar en los testigos la sensación de que el peso desapareció y los bultos se tornaron livianos.

Pilgrims (vi)

viernes, 19 agosto 2011

El Padre Tom sube al escenario para arengar a los jóvenes peregrinos sobre su papel en la comunicación. Como buen Padre, exige atención, dedicación y detenimiento de cara al conocimiento y la reflexión sobre los textos sagrados. Concluye: «The Bible is not Twitter». Sure, it isn’t.

Pilgrims (v)

viernes, 19 agosto 2011

Nada más traspasar la puerta, un grupo de chicas se arrima a los cristales que separan la calle del recinto y se ponen de rodillas. En círculo, comienzan a rezar. O’Reilly y su ayudante se quedan mirando. Al poco tiempo, O’Reilly se acerca al oído del ayudante y le dice: «cuando veo escenas como ésta, se me humedecen los ojos, pensar que hay juventud así».

Pilgrims (iv)

viernes, 19 agosto 2011

– Please, translate

– Por supuesto.

– Tell him to look at my badge

– Que mires su carné (más…)

Pilgrims (iii)

viernes, 19 agosto 2011

Pilgrims (ii)

jueves, 18 agosto 2011

Una chica sentada en el suelo se apoya en la pared y trata de descansar. En su pecho, una pegatina dice: «I’m worth waiting for«.

Pilgrims (i)

jueves, 18 agosto 2011

Un joven se vuelve en su asiento y se dirige al caballero que tiene de pie a su espalda entretenido con su teléfono móvil. Acierta a leer el nombre de su acreditación y se dirige a él por su nombre: «¿eres de España?»  El acento denota su procedencia extraña, evidente al observar su polo con el nombre de la diócesis de Brooklyn bien a la vista en su pecho. La conversación sigue con preguntas retóricas sobre la bondad del espectáculo. Le dice muy serio al caballero: en América se reza mucho, tiene que ser el continente en el que más se reza. El caballero asiente sin demasiado entusiasmo por la conversación. El joven vuelve a preguntar: «¿Eres católico?». El caballero cambia brevemente su gesto contrariado ante la idea de responder a la pregunta, un esfuerzo por conservar su neutralidad. Encuentra la respuesta que cree educada: «me educaron como católico». Rápidamente el joven le dice: «debes volver».

Conjeturas de verano

miércoles, 3 agosto 2011

¿Cómo se debe sentir uno ante un hotel con instalaciones de cinco estrellas, precios de cuatro estrellas y servicios de tres estrellas?

Vindicación/Redefinición de la siesta

sábado, 16 julio 2011

Era un personaje extraño, no por alemana, sino por extraño: llevaba varios pares de gafas para cambiar a lo largo del día varias veces. Lo hacía en todo momento y uno tenía la sensación de que ningún par le duraba una conversación. También era temerosa de ser increpada – piropeada – por los hombres en plena calle, una especie de pesadilla que conservaba de sus paseos por Italia. Decía estar gratamente impresionada porque en las calles de Madrid eso no sucedía. Sur, macho, silbido.  (más…)

Popcorn

martes, 21 junio 2011

He comprado unas palomitas para microondas – sí, me encantan las palomitas – que son de maíz orgánico y llevan sal del Himalaya. En algún lugar leí o escuché que la sal del Himalaya tiene un bajo contenido en sodio y que eso puede ser estupendo. O puede que su virtud sea otra. Me quedo con la duda de si a) esto es un producto Gourmet (sal del Himalaya, caramba, algo rosada, de la que también tengo un tarrito y queda estupenda salando solomillo en finas lascas, parecido a la sal Maldon) o b) si realmente es una parida pajarú. ¿Qué tal saben las palomitas? Pues no siento la diferencia con las no orgánicas y el fabricante ha conseguido un punto de sal estupendo.

P.D.: Pajarú es pajarú – una condición del alma – y no Pajaru, un lugar que sí está en el Himalaya.