Artículos de la Categoría: ‘Sin categoría’

Garganta profunda

jueves, 7 octubre 2010
Volvieron a decirme que, al teléfono, mi voz era la de un locutor de radio. «Será la genética», me digo en mi interior. No es la primera vez: a alguien le dio por apellidarme la voz, capricho que yo sólo asocio a  Frank Sinatra, que en paz descanse. Pero era un apellido defensivo: como pauta permanente en su vida (es decir, soy culpable), uno está acostumbrado a no dejar indiferente, amor u odio. La voz, en este caso, era producto del rechazo. A la voz, decía. Al resto, se supone. Hoy es ya irrelevante.

Pero el atributo reaparece, no sé si en el momento  justo, pero sí cuando más conciencia va adquiriendo un servidor de que, sí, hay deterioro: el cabello, como el algodón, no engaña. La grasa acumulada, la que dicen que no se pierde, ahí está esplendorosa en mi cuello aunque mi peso no se corresponda e incluso mejore. Todo eso hace que visualmente, en los vídeos que la orgía de desintermediación mediática del internet de nuestros días, la contemplación de mi efigie y gesticulación se me vuelva opresiva y nefasta.

Mejor me quedo a oscuras. Habrá que centrarse en la voz.

Conffetti, banderas de plástico y escenarios

sábado, 2 octubre 2010
Trini y Tomás. Tomás y Trini. Qué entretenido. Siempre hay que mirar lo que sucede por detrás en los planos de John Ford, decía el crítico de cine. Conviene mirar lo que hay detrás de cada plano de un telediario con políticos hablando. Esta vez ni siquiera votamos todos, sólo votan ellos. Pero el diseño de los tiros de cámara, los jóvenes delgados, limpios y felices que están sentados detrás del líder aplaudiendo y sonriendo (un poco más bohemios de aspecto si son socialistas, o más pijos si son populares), están detrás. El claim de la campaña (se dice claim ¿no?) pegadito al micrófono, pero sobre todo se debe contemplar el escenario y las luces. Impecables.

En la cuarta pared, el público, o la clac, o las dos cosas, agitan banderas de plástico todas nuevas en perfecto orden. Caen papelitos desde el aire con una espontaneidad sin duda irreprochable. Autoconvencidos de ser como Obama, construyen actos de comunicación para la televisión en una orgía de presupuesto. Recuerden: ni siquiera todavía vienen a pedirnos que les votemos, es una fiesta privada. Pero el montaje será pagado por los mismos a los que le piden el voto con hábiles leyes que siempre tienen perfecto consenso de la casta de políticos: a tantos céntimos el voto. Así que da lo mismo, pueden contratar peluquería y maquillaje, que es barra libre.

La austeridad es un concepto que se aplica al recaudado, no al recaudador.

PD: Para los amigos de los equilibrios, no son moco de pavo los montajes de la Sra. Aguirre Gil de Biedma en la Puerta del Sol. De mosqueo en mosqueo y tiro porque me toca, la pregunta es quiénes son los que han prometido cambiar el mundo.

"Las novelas son sueños diurnos"

sábado, 25 septiembre 2010

Rosa Montero.

Rosa Montero – Piquío.com from Piquio.com on Vimeo.

Rosa Montero – Piquío.com from Piquio.com on Vimeo.

Curso acelerado de arrogancia legítima e ilegítima

domingo, 19 septiembre 2010
Podría hacerme el listísimo. Puedo pecar de ego. Puedo asumirme un mérito realmente banal: estas cosas se saben, querido. Jarvis, criticado con argumentos, no siempre con todas las respuestas, pero con un montón de clavos. Los mismos que un servidor repite. El periódico que busca respuestas a su destino y no confiesa que tras la colección de reportajes se está haciendo consultoría gratis no puede evitar en ninguna de las entrevistas de la serie extraer su soberbia (Adrián: sabrás disculparme la terminología). Aún cuando ponga – bien – el dedo en la llaga de otros. Aún cuando sea excelente: qué paradoja, ¿no?. Qué crueldad del autor, ¿no es cierto? Se supone que por eso lo llamó criticidades, por aquello de que rima con extremidades. (más…)

Tremé

domingo, 19 septiembre 2010

Qué tarde de domingo…

Aves de corral revolucionarias

viernes, 17 septiembre 2010
Sentado en un remedo de paladar de un rincón decrépito de casi más allá de la Habana Vieja, contemplaba un gallo de enormes dimensiones encerrado en su correspondiente rejilla de materiales conseguidos por doquier. El propietario – concepto difuso en Cuba – del enorme ejemplar de plumas entre ocres y azuladas me dijo: «es un gallo internacionalista, de papá vietnamita y mamá cubana». Raúl anuncia su conversión en gallo: la revolución se torna vietnamita.

(en realidad, si lo dijo o no lo dijo, es lo de menos: los hechos demuestran que han concluido que no les sirve ni a ellos. tanto monta, monta tanto)

Misterios de la aviación comercial

miércoles, 15 septiembre 2010
El de las azafatas de Iberia. Dase el caso de las veteranas empleadas que prestan servicios en los vuelos de larga distancia. Son reconocibles en primer lugar por la edad (no es un demérito, sino una circunstancia) lo que nos lleva a establecer su antigüedad en la plantilla y, se presume, la tendencia a ascender en responsabilidad: una taza de café camino de Nueva York es mucho más que una taza de café camino de Alicante.
El segundo rasgo definitorio es la impermeabilidad del carácter. El estado de ecuanimidad alcanzado sería la envidia de mis yoguis de guardia: cabreo del pasajero, chascarrillo del gracioso, su estado de ánimo no se altera. La mirada de tedio, indiferencia, un punto de desprecio, un segundo de sorna que huele a tu te vas, pero yo sigo aquí, es como inevitable.
Y en cada regreso de ultramar, uno se da cuenta de que ha regresado a España por esas formas bruscas propias de la interacción social española y que se habían olvidado ante la formalidad meliflua sudamericana y la informalidad alegre yanqui.

"Soy de Camerún"

sábado, 4 septiembre 2010
Daban ganas de decirle que se ahorrara la conversación. Entiéndase: no dijo «me llamo fulano». Con una camisa de la selección camerunesa de fútbol, con un obvio número nueve y el nombre de Samuel Etoo a la espalda, con una muñequera con la bandera de Camerún, la información del muchacho no aportaba demasiado. Pero me sentí estúpidamente culpable de no dar conversación en los siguientes intentos del periplo de once horas que teníamos delante, tan educado era.
Así, como a la sexta vez, dejé que la ayuda con el castellano, la comida y las azafatas se fuera más lejos para conocer los misterios de nuestros destinos. Había volado de Yaundé a Casablanca, de Casablanca a Madrid y de Madrid a San José, Costa Rica: destino asombroso a mi juicio. Especialmente cuando no habla una palabra de castellano. Tres meses, creo recordar, le esperan para estudiar la gestión de la resolución de conflictos en la Universidad de la Paz que hay en este país con el patrocinio de Naciones Unidas. Hallazgo que debo a su conversación y que no dudamos en atribuir al papel costarricense en los eternos conflictos de Centroamérica. ¿Pero qué fue a hacer a Castellón? Su anterior vez con presencia en España acude, sin conocer tampoco una palabra de castellano, a una universidad – ¿Jaume I? – para otros estudios que, más cosas que aprendo, también fueron en inglés.
El mundo siempre sorprende. Le dejé mi tarjeta. Prometió ponerme al día. Espero saber qué conflictos quiere contribuir a resolver. Y, si llega el mail, su nombre.

Chinos

jueves, 2 septiembre 2010
Cuando algo está en una tienda, es porque se vende. Así que sobrecoge mucho y da que pensar sobre el concepto de erotismo que complace al pueblo llano que se pierde en las estanterías de un todo a cien chino: el vestuario femenino de noche que tienen bien ordenado e imposible de evitar con la vista no parece posible ni en las fantasías más desquiciantes.

Estábamos familiarizados con esas tiendas donde trabaja toda la familia día y noche, pero en este templo de cerámicas de tres al cuarto, zapatillas de duro, cassetes analógicas y porno a tres euros las cinco películas, una muy concreta de Burgos, los empleados son una dominicana de buen ver y un típico ejemplar ibérico de la generación ni-ni. La jefa china – respira autoridad – no para de hablar por el móvil a pie de tienda mostrando en todos los rasgos de su aspecto (vestuario, salud) una cosa no muy diferente a lo que entendemos por prosperidad.

La calle Leganitos de Madrid va camino de convertirse en Chinatown. Después de ir tomando los comercios uno a uno y crear peluquerías y tiendas de informática, aparece un restaurante distinto. Un buffé libre de colores brillantes, marmolería y mesura: la tendencia a crear fallas de los orientales tiene aquí una asepsia sobria, cuasi zen aunque les toque Confucio, y detalles arquitectónicos para discapacitados que nadie esperaría en el templo del rollo primavera de la esquina. Los empleados tienen todos aspecto chino. Pero los clientes que aparecen, además de geeks con mochila, son jóvenes que recuerdan los affiches de los modernos de Hong-Kong. La comida es buena en esa versión de la comida cantonesa verdaderamente única que hay en España. Por aquéllo de su semejanza aproximada.
Ya no sé dónde leí que en cierta región de China gustan del jamón ibérico y del aceite de oliva: resulta que nuestros chinos vienen casi todos de los mismos pueblos. Y, las identidades, mutan: yo como una comida china que no es china hecha por chinos que ya no son chinos, aunque se supone que yo no tenía que comer nada chino porque no soy chino. El mundo me es incomprensible sin salsa de soja.

Poesía para antipatriotas

miércoles, 1 septiembre 2010
«Y es que suele ocurrir que los que se creen los depositarios de las esencias son los causantes de las diásporas»
Goirigolzarri.

Imaginarios

miércoles, 25 agosto 2010

Era norma en el cine y la televisión de los sesenta, setenta y seguramente los ochenta presentar al hombre de pueblo como ignorante, sin luces, portador de una vida miserable de la que es fácil burlarse.El paleto era rudo, ingenuo y pasto de la risa de un urbanita que no hacía mucho había dejado la aldea.

Un día la publicidad empezó a presentar a los mismos aldeanos como gente sabia, hábil, capaces de engañar al ignorante de ciudad: vestida sin diferencia como los mismos aldeanos del cine anterior, ahora la campesina era una astuta señora que hacía pasar una conserva por su guiso casero. La gente de las cooperativas lecheras (¡pastores!) eran heroicos luchadores contra las multinacionales lácteas y la ingenuidad no era ya estupidez, sino bondad.

Los comerciantes y empresarios en las series de televisión españolas, son siempre parafascistas amigos de la estafa, la extorsión al emigrante, la chapuza irredenta, el tocomocho y la usura. Si es honrado, sólo es un pobre idealista que no gana dinero a costa de los demás. ¿Son los mismos ciclos?.

La originalidad apurada

miércoles, 4 agosto 2010
La cinefilia acordó atribuir a los franceses de Cahiers du Cinéma el hallazgo de que los grandes de Hollywood, los Griffith, los Ford, los Hitchcock et al, eran autores y no meros directores. La disquisición autoril, pendiente por supuesto de sus ingresos y no de la legitimización del arte, no dudó en que la ley decidiera quiénes eran los autores de una película, pues optó conceder el don a varios: director, guionista y músico.
Muere un director de arte y el medio por antonomasia no duda en titular su obituario con palabras de esta índole: «autor de las escenas míticas de Hitchcock». Un autor inesperado que no cobrará del reparto del botín. ¿Quién es autor? Momento coincidente con la preocupación del New York Times por reseñar la pugna de quienes bucean en la honestidad académica de los estudiantes de norteamerica ante la apabullante cantidad de personas que no citan sino pegan sus textos directamente de la web.
Sentencias para el recuerdo: «There’s no such thing as originality anyway, just authenticity.” Afirmación de la feliz adolescente alemana autora de un auténtico éxito sobre la vida nocturna de Berlin y designada como la orgullosa empleadora de párrafos no redactados por ella. La contraparte: «Student writing exhibits some of the same qualities of pastiche that drive other creative endeavors today» y se menciona expresamente al rap, a los programas de televisión y a tantas cosas que hoy se llaman remezcla.
Conocimientos, ideas y barbaridades disponibles ahí, en todo momento para cualquiera: la originalidad como mito se tambalea, la dificultad de agradecer quién inspiró a quién creciente. O a lo mejor no. 

Aquí si podría entrar Humphrey Bogart

lunes, 5 julio 2010

Mozart, el bucanero

domingo, 8 noviembre 2009
José Miguel escruta las letras y tiene un radar: no se le escapa el dedo de Enric González arañando la tumba del compositor muerto para extraer sus tibias y su calavera. Todos tenemos un Jolly Roger dentro, sospecho. Casi seguro que la ministra compasiva con el destino miserable de Wolfgang Amadeus también lo tiene y alguien debería escudriñar, sin por supuesto romper la inviolabilidad de su domicilio y sus comunicaciones privadas, si tiene cassetes grabadas con discos que no compró o si en su ordenador personal aparece alguna cosilla no adquirida. Por un descuido, se entiende.

No es mucho pedir, de paso, que los próceres de la nación en su versión ministro (si quieren, también con a: ministro/a) tuvieran un mínimo conocimiento de las cosas que dicen, especialmente siendo personas de cultura reconocida – es guionista, vive dios – y teniendo una galería de asesores que pago yo – es ministra, pardiez. Al sacar la tierra del agujero donde yace el autor del réquiem más famoso, tropezamos con sus tibias cruzadas:

Mozart visitó Roma y acudió a la Capilla Sixtina, donde escuchó el Miserere. A la salida, de memoria, reprodujo con exactitud la partitura. Regresó unos días después para corregir algunos detalles y al cabo de poco tiempo regaló su copia al historiador británico Charles Burney, quien en 1771 la publicó en Londres.Si hablamos de piratería musical y de sus posibles ventajas (el Miserere se difundió rápidamente por Europa), no podemos encontrar mejor ejemplo.

Una de las mayores estafas deliberadas de nuestro tiempo esgrimidas, además, por los presuntos defensores de la cultura, consiste en ignorar que toda obra está destinada al dominio público: resulta ser y parece que nadie lo niega, que la difusión del conocimiento mejora al conjunto de la sociedad sin que perjudique al creador.

El asombroso termómetro de la crisis de la señora Arqués

martes, 1 septiembre 2009
El pudor y la humanidad son muy extraños. ¿Por qué siquiera piensan que la novelista conoce una dirección secreta, una madamme pour hommes, tal vez una escuela o un reclutador? Descabellado, no es, desde luego, pero la falta de consideración a la propia intimidad es desconcertante:

Desde que publiqué Un hombre de pago, hace ya casi tres años, he ido recibiendo mensajes esporádicos de lectores que querían trabajar como gigolós y no sabían a dónde dirigirse. Recientemente el número de mensajes de este tipo ha aumentado. Imagino que con los tiempos que corren algunos hombres piensen en todas las opciones posibles para salir adelante.

Neus, querida, ¿de verdad es por la crisis o no es más que una reiterada ensoñación masculina que va y viene? Quizá el proxy que precisamos es saber si, simultáneamente, aumentan los que escriben a Nacho Vidal, vete a saber si a Lucía Lapiedra – ya manda el nombrecito – para poder cumplir con la vocación tanto tiempo rumiada en el silencio de ser actor porno. Más cornás da el hambre, pero hay hambres emocionales que no se puen aguantá.

Un espejo roto

domingo, 12 abril 2009
«Cuando sentimos una falta de control, los seres humanos nos volvemos más supersticiosos». En román paladino, si no le encuentro explicación, me la invento, juego a la lotería, acumulo esperanza y continúo. La ciencia tiene la manía de ser precisa, «el hecho de que la gente crea en algo sobrenatural es independiente de si es verdadera o no lo la creencia en cuestión». Que es como aquello que se dice de que la prueba de una mente superior es aquella que puede manejar simultáneamente una idea y su contraria. ¿Steinbeck? No ando para búsquedas. En todo caso, parece cosa de listos:

«La cuestién es que todo ello hace más complicado el camino hacia el ateísmo, que requiere un mayor esfuerzo que el de dejarse llevar por las inclinaciones neurológicas»


P.D.: Todo esto quiere decir que los del autobús tienen razón. Relájense y disfruten, dios probablemente no existe pero tiene el mismo efecto de la marihuana.

Tengo una pregunta y una duda…

domingo, 22 febrero 2009
…que me produce una cadena de reflexiones que pueden no tener cuento y resultar absurdas o una prueba más de miserias morales, relativismos y toda clase de desórdenes que gusta atribuir al presente que se vive.

La riqueza de lenguaje es tan buena, que lo mejor es juntar aquí las mismas letras que deja el diario:

Es la alegoría de un país sediento de sangre, de una persona que se lucra con su propia muerte, de unos medios que actúan como buitres. Es la alegoría de un caso que se ha convertido en la gran polémica del momento en el Reino Unido: la muerte en público de Jade Goody, una joven profundamente inculta y hortera que hace unos años consiguió salir de la miseria gracias a la telebasura y que de la mano de los medios y la tragedia del cáncer se ha transformado en una mujer capaz de movilizar al ministro de Justicia, emocionar al primer ministro y a millones de británicos y abrir un agrio debate sobre los límites del circo mediático

Los a prioris nos llevan a pensar de la misma manera que el reportero poniendo lo mejor de sí mismo para explicar sentimientos que son honorables, pero me pregunto y me pregunto, me pregunto tanto que me puedo equivocar:

Si la mujer inculta hubiera vendido su historia anterior y la nueva historia para hacer un libro ¿sería un escándalo?

¿A un fotógrafo?

¿A un documentalista que rueda, luego monta y no emite en directo?

Libro, fotografía, documental, son palabras que suenan trascendentes y elevadas. Televisión, no. ¿Podría ser todo lo primero arte, incluso provocación artística y lo segundo jamás? ¿Podrían todos los primeros llegar a ser sociología o ciencia y lo segundo no?

¿Tiene sentido negar lo que en la vida real existe y que tiene serias posibilidades de ser contemplado por cualquiera?

La objeción que se puede plantear reside en la actitud: hemos tenido por detestable la exhibición de mujeres y hombres con deformaciones físicas y taras mentales en forma de circo, ferias donde lo detestable no es el sujeto observado sino los observadores, que pagan por degradar a un ser humano, que humillando y burlando a otro ser humano sólo contemplan a alguien esclavizado y no reaccionan ante la infamia degradándose a sí mismos.

Pero creo que existen alternativas para razonar: ¿puede negársele a alguien la capacidad de ganarse la vida como mejor quiera si parte de una decisión personal que, aún con todos los condicionantes que se desee, no pueda negarse que parte de una elección? ¿puede negársele a alguien la forma de morir en una sociedad que tiene tantos reclamantes para poder decidir ese momento en caso de incapacidad?

Todo recuerda a la prostitución, como juego entre propiedad del cuerpo, su uso obligado por terceros y la posibilidad de que quien hace uso de él sea el verdadero inmoral, cuando no criminal. Es decir, sería el pagador, los malditos tabloides y las televisiones que hacen de feria para monos, el verdadero degradante, el ente que secuestra nuestra conciencia para comportarnos como miserables morales.

Y me abandono: ¿y si todo fuera por la construcción de un concepto basado en su presencia única y sin apenas alternativa durante décadas? Se dice la televisión, pero todo lo más los libros. La televisión es monolotíca, los libros diversos. Trato de imaginar esas comunidades donde la Biblia es el único libro, quizá el único ocio, dicho con distancia el único consumo cultural y, por tanto, todo gira en torno a ese libro y todo es Biblia y nada más.

Pero si resultara que todas, todas las imágenes se tornaran páginas de miles de libros y hubiera cincuenta muertes retratadas cada semana, si decidiéramos que el dolor que un familiar lejano siente merece que le mostráramos la muerte de una madre, y tomáramos nuestro teléfono móvil para hacerlo y que en la misma Australia pudiera elegir su forma de sufrimiento ante la impotencia, puede que todo fuera simplemente normal.

No hay mal que por bien no venga

viernes, 2 enero 2009
Es lo que se dice. O al revés. Que siempre conlleva caras de asombro, las del huelguista en este caso:

«Por eso mismo, en la redacción del diario de Prisa existe cierto temor a que, a la vista de lo ocurrido, la empresa llegue a la conclusión de que, tal como ahora se ha comprobado, el periódico puede confeccionarse con mucha menos gente»

El misterio del recóndito lugar donde reside el valor sigue en pie. Se desconoce si la reflexión del huelguista conduce a un proceso de revisión del propio yo, su circunstancia y el valor de lo que hace. Reflexión que puede continuar con el precio que le pone al valor de lo que hace. Menos personas: pronto concluirán que menos personas son menos oficinas, la conectividad conlleverá que todavía menos oficinas son necesarias, los jefes desconcertados al no tener un sitio donde asomarse para ver la extensión de sus dominios y sus súbditos. Otros se preguntarán de que sirven los jefes si ya no están para controlar las lindes de la finca y concluirán que podrían estar escribiendo el periódico y filtrando lo relevante de lo que producen los otros. De nuevo, se verá que se necesitan menos personas y menos metros…
(se me ocurre otra conclusión malvada: si soy periódico ya no necesito plantilla. sólo necesito acuerdos con los que de verdad conocen los temas y saben contarlos: no tengo que tener sección, me basta con tener contribuyentes. pero les llevará tiempo)

Sospechosos habituales

sábado, 27 diciembre 2008

«Si miramos al pasado y a la gente que creó Internet, ellos hablaban muy deliberadamente de crear un espacio que no pudieran alcanzar los gobiernos. Creo que tenemos que revaluar eso ahora de forma seria»

La expresión combinada de «si miramos» y «a la gente que creó Internet» impone un tono de consideración sospechosa que podría simplificarse diciendo «gentuza» o «criminales». Pero produce casi hasta ternura el hecho de que el ministro de cultura de su graciosa majestad británica se sienta tan huerfanito, ay, porque los de internet no quieren hacerle caso. Lo curioso es que lo que hoy es internet fue creado como un proyecto militar del gobierno más poderoso del mundo. Más curioso es, sin que sea sorprendente, que un señor de un gobierno se crea con potestad para cuidarnos el alma de amenazas tan terribles como la visualización de la violencia, el sexo y todas esas cosas que pasan todos los días.

El vigilante

viernes, 5 diciembre 2008

El poder tiene juegos inesperados. Cada semana, cada vez que Esperanza Aguirre sale de su reunión de consejeros, se encuentra a Alberto Ruiz Gallardón mirándole. Le mira. Aparece ahí, como ese muchacho que se va a comer el mundo. Como un juez. Con un poco de memoria dramática, como el final de una de las temporadas del presidente Bartlet en el Ala Oeste: the kid is back. Esperanza me da de cenar porque salimos vivos de Bombay. Por más que me he esforzado en explicar que los héroes no se sientan con vino neozelandés a ver la misma CNN que ven tus familias aterrorizadas, nos hacen estos pequeños homenajes en los que, en realidad, los vivos aparentamos que nos importamos. Bien los crepes y la merluza. Bien el pintor, le ha dejado escrutando.