Artículos de la Categoría: ‘Historias de un hombre llamado caballo’

Cualidades del chorizo

jueves, 27 enero 2011

Dice Serrat que al pasar por la charcutería pretendió llevarse un chorizo y que el tendero le dijo que eso no era así, a lo que respondió que cuánto debía. Y en ese proceso filosófico concluyó que canciones y chorizos eran lo mismo:

«yo, hasta la fecha, tengo que pagar absolutamente por todo aquello que uso y consumo»

O miente o ignora. Porque usa el alfabeto para urdir sus versos (cuando escribe) y el pentagrama (cuando compone) para poder luego cobrar como si fueran chorizos y, que se sepa, por ese consumo no paga nada. Y ahora me muerdo la lengua, que es malo saber.

En los albores de la ley seca

miércoles, 26 enero 2011

Perseguir internautas con usos indebidos en la noble y cultivada Francia (¡qué pueden decir Javier Marías, Fernando Savater y Arcadi Espada! Francia, faro, luz de la razón, de la libertad, la igualdad y fraternidad, el país de Apostrophes… ¡es el fin de Occidente!) ya va a costar seiscientos cincuenta mil euros anuales sólo en sellos de correos y únicamente, atención, por el segundo envío. La escala se complementa con otros cuatrocientos cincuenta mil para el sistema informático. ¿Será de Microsoft? Juanjo, hazme alguna pesquisa y hacemos un chascarrillo si me dejas. Se inicia una nueva escala de persecución de los hábitos de consumo de la población. Drogas y descargas, todos delincuentes. Pronto, policía especializada y zar anticopias.

Correctamente, por supuesto

lunes, 17 enero 2011

Atender al argumentario del hermano pequeño de Fidel Castro para promover las reformas de la isla irredenta, produce una sonrisa helada. Esencialmente, la cuestión se resume a la hemos cagado nosotros, no vamos a permitir que otro venga y lo haga y, si sale mal, por supuesto que la culpa es vuestra e iréis a la cárcel. Resulta, por tanto, igual de sospechoso cuando el mismo individuo que la cagó, que lleva toda la vida conocida en el puesto, afirma que será él quien cambie las formas de ese tormento cotidiano que se denomina SGAE. Cómo será de poderosa, que no hay autonomía española que haya reclamado la competencia. (más…)

Excusas Garum

jueves, 13 enero 2011

El Pisuerga pasa por Valladolid. Esto es un clásico. El New York Times dice que hay que ir a Garzón, Uruguay, «al parecer de visita obligada para los amantes de la carne» cuya «personalidad en la brasa la pone el chef argentino Francis Mallmann«. No es un comentario trivial: son diez nada menos que diez los restaurantes que hay que visitar si tienes dinero para un jet y no preguntarte cuánto vale. Al menos en esta temporada otoño/invierno de cumbres culinarias con estrellas Michelin. Pero yo tengo excusa Garum para liarla parda. Que no suban los billetes.

(He tomado nota de que, en Cádiz, un tipo cocina con «algas, plancton y charcutería marina» y que presta «atención a la pesca sostenible» y «los pescados locales«. A tiro de Alvia)

El abogado de Twitter se proclama bricoleur

martes, 11 enero 2011

No sólo es el feliz propietario del dominio www.bricoleur.org, sino que lo define:

the style of approach exemplified by a tinkerer or a jack of all trades. Bricoleurs are comfortable in unfamiliar realms of learning and experience because they learn best by using indirect connections to known information, even if the details of the skills are not exactly related. They try things out until they figure out how to do something

«Hasta que averiguan cómo se  hace algo». Ese hacker, ese chapucero

Canciones de nuestros padres II

martes, 11 enero 2011

Las canciones de nuestros padres eran, puede que sean, mentira. Quizá debiéramos haber añadido: llegará el día en que escuches las canciones de los hijos de otros padres, pero seguramente se fracasará en enunciar la pregunta correcta, la de por qué tenemos que vivir la vida de quienes nos vieron nacer. El relato, cambia, y la leyenda se ha transformado en el sufrimiento de otros, la descripción pormenorizada de los muertos de los otros («apareció flotando en el mar, atado de pies y manos y con signos evidentes de haber sido brutalmente golpeado y estrangulado antes de ser arrojado por la borda»): (más…)

Robar un barco o robar el mundo

domingo, 2 enero 2011

Alejandro Magno interrogando a un pirata:

«¿Qué es lo que te propones infestando los mares?». El pirata, respondió deshinbido e insolente: «¡Lo mismo que vos infestando la tierra!. Porque tengo un pequeño barco se me llama pirata: puesto que poseéis una armada poderosa se os llama emperador»

(más…)

Canciones de nuestros padres: fuck Hamas, fuck Israel… (perdidos en el Sáhara)

jueves, 30 diciembre 2010

En cuanto le dejan, Juaristi suele recordar a Gabriel Aresti: «¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes, / y por qué hemos matado tan estúpidamente? / Nuestros padres mintieron: eso es todo». Aresti es casi un mito juvenil para mi: en la escuela de la primera democracia, alguien debió introducir los primeros síntomas de lo que luego se llamó pluralidad y en nuestro temario de literatura de algún momento entre el fin de la EGB y el transcurso del BUP apareció el euskera como una lengua con escritores: Harri eta Herri era el ejemplo y no entendi(mos) nada, no ya porque el vasco no estuviera al alcance de nadie, sino porque era un mensaje raro. Piedra y Pueblo. Yo me quedé con los ojos como platos, pero en mi memoria me chirría aún más la sensibilidad y naturalidad con la que nuestra maestra vallisoletana, carne de Delibes, dedicó su tiempo a Gabriel Aresti y el euskera. Siempre ha quedado como mi única y verdadera razón para aprender la lengua vasca, aparte de lo divertido que es verle la cara a un guipuzcoano cuando le das dos frases viniendo de Madrid. Derretidos como niños. Les quiero. (más…)

Aquí, un iluso libertario

domingo, 26 diciembre 2010

Dice Josep Ramoneda sobre la Ley Sinde:

La regulación de la Red no puede ser un debate tan simple como el que algunos plantean: propiedad intelectual sí, propiedad no. Esta es la postura de los defensores del statu quo vigente, por un lado, y de los ilusos libertarios, por otro.

Tiene razón en que no puede ser tan simple. Por eso la propiedad intelectual es una cuestión de regular la devolución, no de mantenerla.

Ilusiones, cooperativas y tribus

domingo, 12 diciembre 2010

¿Es inocencia la palabra correcta o debiera serlo ingenuidad? Quizá es buena fe. En todo caso, eres como un tonto. O un infeliz. De más joven pasé de una firma de servicios profesionales a otra. De la primera, en la que eras calificado como arturo, aprendí algo que me ha acompañado durante mucho tiempo y que sólo parecía creer yo, a excepción probablemente de los verdaderos propietarios, que sí mostraban visos de tomarlo en serio: que no eras dueño de nada, sólo el vigilante de una idea. Al llegar a la segunda firma, me chocó precisamente que la posición de guardianes de una idea no fuera el modo de pensar lo que condujo a desatar mi instinto rebelde, tan propio de mi, tan poco práctico. El imaginario era, precisamente, el opuesto: esto es mío, jódete. (más…)

Cautivos y desarmados…

sábado, 18 septiembre 2010

…confesaron los indianos que True Blood resultaba, finalmente, una decepción. Ju, ju. Desarrollé una defensa apasionada de Californication que, seguro, fue vista con toda sospecha como un desviacionismo golfo de un servidor de ustedes. Pero no, no: en el fondo es un canto romántico.

(Y, como en el viejo relato que pregunta al barbudo si duerme con la barba por encima o por debajo de la sábana y queda condenado a no dormir probando una u otra alternativa, quedarán condenados a pensar si la tienen que ver o no la tienen que ver. Caray, qué ingrato es el destino)

Aspirantes a naciones

sábado, 18 septiembre 2010
Uno de los aspectos menos comentados de los independentismos ibéricos es su aspiración a realizar independencias a la carta y, simultáneamente, unilaterales. Es una forma de negar u ocultar los costes de la independencia, de olvidar que no hay almuerzo gratis (sin olvidar que el menú obligatorio también tiene costes): en su defensa de alternativas posibilistas a los costes, subyace la existencia de interdependencias. Así el nacionalismo aparentemente insípido del Estado aspira a ser sustituido por el nacionalismo con sabores propio de los procesos de construcción nacional, se supone que hasta alcanzar el grado de ausencia de sabores. Es decir, el debate planteado en posiciones de unos y ceros, dependencia/independencia, una nación o la otra nación, no permite plantear otra cosa, pero sin pretenderlo aflora la existencia de lazos y redes que serían el espacio real.

Los vampiros no pueden con un bala perdida

lunes, 30 agosto 2010

Habrá miradas, personajes, construcciones. Niños frikis y vampiresas de nuevo cuño. No digo que no tenga su gracia. Allan Ball daba más de sí, o puede que sea una cuestión de carácter. Preferir escritores incapaces envueltos en dependencias irresueltas (whisky, tabaco, mujeres que no se buscan) pero, finalmente, románticos hasta el error, no deja de ser egocentrismo o una mente chapada a la antigua. Ruego me disculpen. Hank Moody es mucho mejor que Bill Compton, dónde va a parar: «She said one thing, I said another. Next thing I knew, I wanted to spend the rest of my life in the middle of that conversation». Una tormenta perfecta.

Coca-Cola gourmet

sábado, 28 agosto 2010
Me extrañó comprobar que existen gourmets de la coca-cola: preguntan en los locales de hostelería por el origen de la cocacola que van a recibir: botella, lata, sifón. La quieren fría y con el hielo muy mesurado para evitar que se agüe y la gasificación se pierda a toda velocidad. El delirio se alcanza cuando se prueban las cocacolas que siguen existiendo en Estados Unidos o en la misma Jordania donde, tan solo impregnar los labios del brebaje, se produce un súbito retorno a la infancia y uno se asombra al comprobar que eso era la cocacola que conoció. Paréntesis: al educar a varias generaciones ya en sabores diferentes, esta sensación no la tienen, no la pueden tener, los nuevos gourmets. Pero más extrañeza me produjo conocer que existen gourmets de la Pepsi.

Lessig contra el mundo

domingo, 18 julio 2010

Estas licencias son, obviamente, copyright. Dependen en un firme y confiable sistema de derechos autor para que funcionen. Por tanto, CC no tiene interés en socavar el mismo sistema del que dependen, el copyright. En realidad, es lo contrario, el sistema CC sólo pretende fortalecer los objetivos del copyright dándole a los creadores un sistema más simple para ejercer sus derechos.

Todo esto lo escribe a propósito de que esa otra encarnación del mal que es la ASCAP se propone pagar a los consabidos lobbys para evitar la extensión y propagación de las licencias creative commons. Con Lessig uno siempre tiene la incógnita de si es un enano infiltrado y dice estas cosas para salvar los muebles mientras se produce el derrumbamiento completo del sistema. Porque difícilmente puede dudarse en una mente despierta de que el problema reside en el copyright, no en la voluntaria cesión de permisos para evitar los problemas del copyritght. Es decir, que difícilmente puede una inteligencia tan capaz de desmenuzar la desnudez del rey no darse cuenta de la fuente del problema. Si no es porque no quiere que le llamen comunista o cosas peores y sea menospreciado y no tenido en cuenta por cuestionar la propiedad.

Austeridad forzosa

viernes, 9 julio 2010
En el mundo del horizonte del capitalismo la austeridad existe porque nadie puede permitirse la exuberancia durante mucho tiempo ya que será desplazado por el más austero

Urrutia

(¿todos chinos? En casa de Ugarte nos preguntábamos en qué consiste realmente la austeridad. Pienso: resulta que llevo un huevo siendo austero. Austerísimo)

Naciones en disolución

domingo, 20 junio 2010

El buen David tiene en su recopilatorio de frases para afrontar el presente la siguiente: «si no queremos asumir los costes de la independencia, ¿por qué no inventamos otra cosa?». Los papeles se aprestan hoy a informarnos de que el deseo de independencia de los flamencos, que han votado masivamente a un partido que aspira a la independencia, no es, en realidad, un deseo real: sólo el 9% de los flamencos la querrían.

¡Estas cosas no se terminan de saber nunca porque nunca se preguntan de verdad: son juegos de papel y estadística. Las encuestas son hoy día una especie de complemento falso de la democracia que consiste en tomar individuos como gotas en el mar y, si lo que sale no me gusta, no se plantea la cuestión: decisión práctica, porque suele permitir vivir con las ventajas de la amenaza sin los costes de ejercerla. Decisión práctica, porque la demoscopia tiene también sus virtudes y se supone que aporta información que nos ahorra disgustos. (más…)

«Lo revolucionario es ser conservador»

domingo, 30 mayo 2010
Lo concluyó David de Ugarte a un auditorio en el que creo que se resquebrajaban miradas y estructuras neuronales. Las Guerras Posmodernas eran vistas como una forma más en el proceso de descomposición de los estados nacionales, por estado y por nación, que conducen a una tenida por inevitable terminación del sueño del estado como madre cuidadora y como padre de tu conciencia. Lo grité. Grité al orbe y salieron las reacciones iracundas a la osadía. ¿Qué esperar si estaban ausentes de contexto? ¿Qué esperar del anatema? ¿Qué esperar ante la revolucionaria idea de que la verdadera solidaridad empieza por uno mismo y nada más retador y liberador que volver a tomar el control de tu vida, tu alimento y tu vejez, y renunciar a la impotencia de ver cómo una institución incapaz toma decisiones por ti que sólo te corresponden a ti? 

En busca de una confusión amortiguada

jueves, 18 febrero 2010

…la especialidad personal es necesaria, porque quien no esté activo observará toda la confusión de la vida y enloquecerá o morirá al contemplarla

Pudiera ser la descripción de un lector de feeds, o de una nueva herramienta absurda para congregar cientos de individuos y tener juntito todo lo que enlazan o producen. Ese pelotón de ruido. Quizá lo que sucede es que Tolstoi habla de los señoritos rusos y su apacible vida como rentistas o al servicio del zar. Zar es una palabra semimágica, mucho más cuando se dice con el añadido de todas las rusias. Una digresión necesaria para quienes de niños leíamos Miguel Strogoff, el correo del zar, esas historias de aventuras que seguramente Harry Potter y las PlayStation han desplazado. ¿Pero qué mosca me ha picado con esta sentencia terrible, casi atroz? Ahora lo recuerdo: que mi primer contacto real – es decir, cuando me llama la atención – con algo relacionado con la meditación y los varios yogas que los hindúes han inventado, tiene que ver con otra sentencia que me dejó en el alma prendida como un alfiler un comentarista agudo que, no obstante, era incapaz de comportarse como un yogui: si no hay orden exterior, no hay orden interior. Es verdad: las mesas sin papeles suelen pertenecer a la gente como mínimo hábil.
Así, el caos sería propio de una mente dispersa. Seguramente, este escribiente de postales ignoradas. Mi mesa lleva mejorando, lentamente, desde hace semanas. Son cambios seguramente imperceptibles para el que nació cartesiano pero, como diría el clásico de Armstrong,  un pequeño paso pero  un gran salto si se mira con perspectiva suficiente. La conciliación con uno mismo queda destrozada cuando De Ugarte se apresura a enterrar a David Ricardo y avisa, que no es de traidores: la especialización ya no sirve y descubre a sus exploradores electrónicos como seres multivariantes, dispersados en acciones y apelando a cierta lateralidad del pensamiento vindicando la cata de vinos naturales, que bien pudiera ser aceite de oliva orgánico, como potenciación del conjunto de habilidades de su mecanismo de recuperación del gremio y los marinos de Venecia.
Conocí una vez a un cretino que, a falta de talento y perdido de ambición por el ascenso corporativo, empezaba todos sus curricula diciendo: «mi perfil es el de un generalista».  Trazaba un manto demasiado obvio sobre la inconsitencia de sus experiencias pero seguramente creía que con ello estaba alimentando en el corazón del posible empleador la idea de generalidad como dirección general, es decir, poder y gloria. Pero yo le tenía simpatía porque veía la misma inconsistencia en mi interior restando, como es obvio, el delicado asunto de la cretinez. No, no me respondan. Difícil no recordar el triste papel reservado al periodista: saber poco de mucho.
Terminemos con esto: todo empezó porque doblé la esquina de un libro al leer una frase con hondo significado en mi autopercepción y siguió porque me despierto en medio de la noche acongojado por el dolor intenso de un tirón de los de toda la vida en el gemelo de la pierna derecha. Y aparece el tiempo de divagar. La necesidad de cuadrar esto se puede decir que me descubre la solución del problema en el que me he metido: sin la estabilidad del orden interior no se puede ser polivalente explorador del mundo distribuido de los nuevos comerciantes, y será que Tolstoi debe estar hablando de la alternativa a la holgazanería y a las tardes de salón, una cosa tan proustiana aunque él, desde luego, no pudo llegar a saberlo.
Qué tranquilidad: si soy capaz de no llenar la mesa de papeles y poner orden secuencial o espiritual a cada jugada de la dispersión/polivalencia tenemos un espacio muy próximo al nirvana. Oh, la, lá.

Retos más o menos banales que irrumpen en tu vida

domingo, 17 enero 2010
Aprender y recitar en voz alta la arenga del día de San Crispín tal cual la pronuncia e interpreta Kenneth Branagh en su Enrique V. La culpa la tiene David de Ugarte por recordármelo… and if to live, The fewer men, the greater share of honour.