• No hay elementos.
  • No hay elementos.
  • Charlestón

    19 diciembre 2009 por Gonzalo Martín

    Un titular de entreguerras: Las potencias cierran la Cumbre del Clima… Las «potencias».

    Echadle la culpa a Leibniz…

    10 diciembre 2009 por Gonzalo Martín

    Le preguntan a la inversa, pero el reordenamiento lo explica todo muuucho mejor:

    P. ¿Quién es responsable de la descarga de contenidos?

    R. Entre otros, Leibniz, que inventó el código binario y abrió la espita de lo que está ocurriendo ahora; Shannon, que nos enseñó a medir la información; Sony, que con el walkman nos acostumbró a ser portadores de música; las empresas de telecomunicaciones; los fabricantes de hardware; las productoras, que sabiendo que sus obras van a ser descargadas, siguen produciéndolas, y los usuarios, que usamos la tecnología que nos brinda nuestra era vital.

    P. ¿Qué está fallando?

    R. Nada. Hay un grupo de interés económico que genera datos falsos. Hay unos gobiernos que usan dichos datos para justificar las peticiones del lobby de la industria y a su vez ocultan o manipulan los datos en su poder. Y hay una ciudadanía cabreada a la que primero le han quitado el pan, ahora le están quitando el circo y piensa que todo es una estafa sostenida por los medios de comunicación oligopólicos.

    Vulgaridades

    9 diciembre 2009 por Gonzalo Martín

    «Los políticos no saben qué hacer ni con la Red ni con la TV cuando la vulgaridad, es uno de los derechos del español.»

    Quizá porque la vulgaridad no debiera ser competencia de los políticos.

    Rupert Everett

    6 diciembre 2009 por Gonzalo Martín

    Una razón para ser gay. La otra era Miguel Bosé. Apurando: la tercera es Ricky Martin.

    ¿Podemos decir que vivimos en un nuevo renacimiento?

    30 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    Y no por rememorar verso a verso y en correcto latín a Virgilio, sino por hacer de cada individuo un Leonardo chiquito.

    Makerbot2 from Preethi Dumpala on Vimeo.

    Un razonamiento constitucional

    29 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    Si quienes interpretan la constitución llevan meses sin poder interpretarla, si damos por cierto lo que los chivatos dicen que es la causa por la que no pueden interpretarla, si la causa es tan verdadeeramente irreconciliable sea quien sea el autor de una forma de consenso, es que entonces no existe acuerdo posible. Si no existe acuerdo posible, es que el texto original sobre el que hay que llegar al acuerdo es con toda seguridad un texto que no puede ser en alguna de sus partes constitucional. Es decir, no llegar a un acuerdo sólo tiene una interpretación negativa. Lo único decente que pueden decidir magistrados tan ilustres, más allá de su mandato, es decirle a la sociedad que le ha sido remitido un texto de tan arduo encaje en lo previsto que, solucionen lo que solucionen, para muchos de los ciudadanos que se tienen que identificar con la norma, la norma dejará de ser legítima aunque siga siendo válida. Y que, por tanto, si son ellos los sabios de la nación, los dirimidores de los litigios sobre las reglas básicas, su mejor servicio consiste en recomendarnos a todos que escribamos otra. Otra constitución. Eso si un artefacto tan decimonónico es la respuesta a nuestro mundo.

    Aroma. Posesión. Acceso.

    28 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    No es porno:

    Cuando le compro los primeros cuentos a mi hijo, cada vez tengo más la certeza de que cuando sea mayor y eche un vistazo al entrar en su habitación, no encontrará los libros que nos recuerdan quienes somos y qué lugar ocupamos en el mundo.

    Pero seguiremos contando cuentos. El nativo digital recién nacido no añorará el atesoramiento de ejemplares (qué horror llamarlo copias, eran ejemplares). La vieja mente en transición encuentra aquello que le ayuda a explicarse en las paredes. Luego, el nativo digital, que tendrá paredes limpias, se explicará de otra forma. ¿Será un ser en búsqueda? Perdón por el desviacionismo constante de este texto que, en realidad, sólo pretendía dar cuenta de estas cuatro líneas por toda su poesía, pero derivo: el niño que encontrará su lugar en el mundo al asegurarse las fuentes de acceso aún no sabe que será ese su motivo de pugna social. Desde nuestras estanterías llenas, no lo acabamos de creer, pero las islas autosostenidas en que nos vamos convirtiendo necesitan del acceso para seguir vivas. Vivir tomando consciencia de quién tiene la mano en el enchufe sugiere, claro está, que todas nuestras categorías de pertenencia y reclamación han mutado o debieran mutar.

    Libropesía

    19 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    Todo amante de la lectura, ame o no al libro, pasará por momentos de fiebre lectora, por fases más o menos agudas de libropesía.

    Me declaro enfermo imaginario: «Aviso/ La palabra libropesia no está en el Diccionario».

    Culos

    10 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    Alguna vez dije en este mismo espacio que no hay que preocuparse si desaparece del periódico alguna opinión, porque cada uno tiene ya la suya

    Enric González, que también tiene culo, se va a Jerusalén y a lo mejor tengo que escribir yo la mía o dejar de plagiarla.

    Mozart, el bucanero

    8 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    José Miguel escruta las letras y tiene un radar: no se le escapa el dedo de Enric González arañando la tumba del compositor muerto para extraer sus tibias y su calavera. Todos tenemos un Jolly Roger dentro, sospecho. Casi seguro que la ministra compasiva con el destino miserable de Wolfgang Amadeus también lo tiene y alguien debería escudriñar, sin por supuesto romper la inviolabilidad de su domicilio y sus comunicaciones privadas, si tiene cassetes grabadas con discos que no compró o si en su ordenador personal aparece alguna cosilla no adquirida. Por un descuido, se entiende.

    No es mucho pedir, de paso, que los próceres de la nación en su versión ministro (si quieren, también con a: ministro/a) tuvieran un mínimo conocimiento de las cosas que dicen, especialmente siendo personas de cultura reconocida – es guionista, vive dios – y teniendo una galería de asesores que pago yo – es ministra, pardiez. Al sacar la tierra del agujero donde yace el autor del réquiem más famoso, tropezamos con sus tibias cruzadas:

    Mozart visitó Roma y acudió a la Capilla Sixtina, donde escuchó el Miserere. A la salida, de memoria, reprodujo con exactitud la partitura. Regresó unos días después para corregir algunos detalles y al cabo de poco tiempo regaló su copia al historiador británico Charles Burney, quien en 1771 la publicó en Londres.Si hablamos de piratería musical y de sus posibles ventajas (el Miserere se difundió rápidamente por Europa), no podemos encontrar mejor ejemplo.

    Una de las mayores estafas deliberadas de nuestro tiempo esgrimidas, además, por los presuntos defensores de la cultura, consiste en ignorar que toda obra está destinada al dominio público: resulta ser y parece que nadie lo niega, que la difusión del conocimiento mejora al conjunto de la sociedad sin que perjudique al creador.

    Apuntes para la formación del perfecto objetor fiscal (XI)

    8 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    Suelen reiterar los señores y señoras cineastas en lo que parece la defensa última del sistema cuando se alcanza el momento de reconocer su abuso e inutilidad, que no son únicamente las señoras y señores cineastas los que reciben subvenciones, que toooooodo el mundo las tiene. A saber: agricultores y fabricantes de coches. Es decir, que no hay canallada ni privilegio, especialmente porque las suyas de ellos, ay, no son tan abundantes comparativamente. En eso tienen razón. Y, con ello, pues se hacen una vida.

    Los señores mineros explican exactamente lo mismo. Los papeles dicen que por cada minero los pagadores de impuestos ponen doscientos mil – exactamente – euros al año, pero que a su sueldo sólo llegan la décima parte.

    Testimonio 1, el minero:

    Merillas, como otros lacianiegos, no ve distintas las ayudas mineras a las de otros sectores. «Las que dan a Renault o a Opel son más y nadie dice nada… Y también reciben subvenciones los agricultores y no sé cuántos sectores más», pone de manifiesto con énfasis.

    Testimonio 2, el diario:

    Así, los mineros con más antigüedad perciben, como mucho, el 20% de los 204.000 euros de gasto por trabajador que destina el Estado a mantener esta industria. Fijando una media de 35.000 euros brutos al año, la nómina de los 8.000 mineros en activo cuesta sólo 280 millones. ¿Qué pasa con los restantes 1.354 millones en ayudas que este año llegarán a las cuencas? ¿A qué se destina tan descomunal cantidad de dinero en zonas tan marcadamente despobladas? Ésa es la pregunta que se hacen los propios mineros, las compañías eléctricas y los analistas.

    Testimonio 3, el minero:

    Pero, explica, «aquí es lo que hay y muchos amigos ni tienen trabajo». «Los salarios no son el copón, pero sin esto, habría tenido que marcharme de aquí: a quien diga que ganamos mucho lo meto yo a trabajar un día conmigo», concluye.

    Testimonio 4, un inglés suelto por España:

    Lo curioso es que muchos de los hijos de aquellos mineros británicos, tan apegados como estaban a sus pozos hasta que Thatcher los cerró uno tras otro, están volcados ahora en trabajos que tienen que ver con tecnología punta. Es el caso del sur de Gales, que tenía una legendaria cultura minera y conserva sus orfeones y bandas musicales. Ahí se ha conseguido una ejemplar reconversión industrial. Sin embargo, visitando hace pocos años la cuenca donde estuve hace tantos me chocó comprobar que se vivía con la nostalgia de lo que nunca, en el fondo, se apreció. Me di de bruces con la nefasta cultura de la subvención y del mínimo esfuerzo.

    Testimonio personal: todos creen que lo suyo es válido porque los demás tienen lo mismo. Pero no parecen creer que sea porque es bueno, sólo por lo que si llamo comodidad seré vilipendiado y si llamo inmovilismo insultado por insensible: la incapacidad de cambiar su vida, la marcha a un nuevo vecindario como una condena y no como una búsqueda del progreso y la soberanía personal. Nadie, tampoco, tomará en cuenta que hay otros que ni somos cineastas, ni agricultores ni mineros, que tampoco montamos piezas de vehículos y también queremos un destino a salvo del destino.

    No estaba en casa cuando llegó la historia. Bueno, la Historia

    7 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    El día en que los alemanes del este cogieron el coche y se fueron al oeste de vacaciones a comprar neveras y coca-cola. De toda la vida que (me) he dicho que no se ha asimilado en toda su dimensión lo que supone el que abras una puerta y la gente se te vaya. Como un teatro en el que no gustara la interpretación y que nadie esperara a que encendieran las luces para marcharse, sin bises ni aplausos, por aquello de la educación. Palabra abandonada en la boca.

    Tiene la narración ese tono propio de la mirada británica que insiste en ser demoledoramente fiel a la desnudez de los hechos (¿la objetividad?) al tiempo que quedan irremediablemente valorados en una especie de nirvana de la verdad. El comunismo se moría y Köhl estaba de parranda:

    ..the fall of the Berlin Wall was surprisingly accidental. When 200,000 East Germans took advantage of Hungary’s decision to open its borders and fled to the West, their communist government decided to modify the travel restrictions that imprisoned them. Asked about the timing, the unbriefed propaganda minister mumbled: “As far as I know, effective immediately.” When that was reported on television, the Berliners were off. Baffled border guards who would have shot their “comrades” a week earlier let the crowd through—and a barrier that had divided the world was soon being gleefully dismantled. West Germany’s chancellor, Helmut Kohl, was so unready for history that he was out of the country.

    Apuntes para la formación del perfecto objetor fiscal (X)

    4 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    Para qué decir más, si ya lo dice él:

    Lo primero que llama la atención es que, por fin, el gobierno se ha retratado sobre el umbral salarial a partir del cual un ciudadano entra en la denostada categoría de rico. Cien millones de las antiguas pesetas. Sin embargo, a la hora de modificar la norma se establece una distinción entre foráneos y nacionales, quedando los últimos penalizados con el marginal máximo en el supuesto de que ganen más de 53.500 euros al año, esto es, diez veces menos. Está claro que algo falla en esta ecuación: o los españoles pagan por exceso o los extranjeros lo hacen por defecto si de igualar se trata. O la reforma se ha construido desde la demagogia de querer afectar a un colectivo concreto sin que importe su repercusión recaudatoria. Frenemos a Florentino.

    La segunda conclusión que cabe extraer es la incapacidad reiterada de nuestros dirigentes, y sus socios parlamentarios potenciales, para entender que el mundo es cada día más global y que la pelea por el talento en las economías desarrolladas sólo se puede establecer en términos fiscales, sea a través de ventajas impositivas o ayudas directas. No sólo eso, la cortedad de miras afecta al equivocado análisis que realizan sobre la situación de la economía española que necesita, hoy más que nunca, encontrar áreas de actividad que le permitan reorientar su modelo productivo hacia una generación permanente de valor añadido. Olvídense con esta proposición de atraer emprendedores con una mínima ambición o de construir, por ejemplo, un centro financiero orientado hacia Latinoamérica. Una oportunidad que viene de la mano de la crisis de la City, por cuestiones igualmente fiscales, y de la previsible persecución a los paraísos fiscales. Adiós el Madrid, centro financiero de mi amigo Ignacio de la Torre.

    Ciudadanos

    3 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    Dícese de esa gente a la que paternalmente tratamos indicando lo que tiene que hacer, les explicamos que el señor que está en el armario no se parece a papá pero que es papá, que tienen un padre que resulta que va con una señora que no es mamá, a quien se les dice que no fumen, que no beban vino o coman hamburguesas mientras nosotros engordamos en su tutela y a los que, una vez cada cuatro años, les enseñamos una chocolatina y les preguntamos si quieren más a papá o mamá.

    Ejercicio inoportuno

    1 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    Supongamos que tenemos una alcachofa. Alcachofa es esa cosa que protege a un micrófono de las implosiones verbales de quien habla y que sirve, colateralmente, para hacer promoción de quien lo paga. Suponemos, pues, que tenemos una alcachofa y con ella acudimos a un artista importante. A uno cualquiera que sale en defensa de la cultura. Al artista le preguntaremos si está a favor de que existan vacunas contra la malaria. Nos dirá que sí. Le preguntaremos después qué opina de las farmacéuticas que no las hacen. Nos dirá lo esperado. E insistiremos en que tienen patentes sobre sus vacunas. Valen también los medicamentos para el SIDA.

    Las apuestas son dos. Primera: nos hará una muestra decidida de su compromiso y arremeterá contra farmacéuticas y patentes, que están matando seres humanos. Segunda apuesta: le preguntamos a continuación si está a favor de las descargas libres. Nos dirá que le están robando. Démosle una probabilidad de 1 si se llaman Ramoncín, Serrat, Víctor Manuel et al. Insistiendo, nos dirá que el mantero debe ser respetado, que es víctima de una mafia. Pero esa mafia, no, por supuesto. Seguiremos por las redes P2P y nos hablará de la vergüenza e indefensión a las que están sometidas por el gobierno. Por los gobiernos. Leyes para evitar esa cultura maldita de la gratuidad que les arruina.

    Preguntados a continuación qué opinan de los monopolios de conocimiento, se espera ver cara de incredulidad. Monopolio y conocimiento. Dos palabras ajenas al discurso contra las farmacéuticas y en pro de las persecución de las descargas. Le preguntaremos si no es una contradicción que sea un discurso moral válido – para él – arrebatar las patentes de las vacunas y no lo es para copiar un archivo de sus canciones. ¿Qué harán?

    Pero esto sólo es un ejercicio. De libertad de expresión.

    Apuntes para la formación del perfecto objetor fiscal (IX)

    1 noviembre 2009 por Gonzalo Martín

    Sigo con atención el proceso mental que muestra la estructura de redacción del reportero.

    De:

    Según el director general de Tributos, Jesús Gascón, «el componente medioambiental tiene un gran potencial de recaudación»


    A:

    Por tanto, el medioambiente puede interpretarse como una coartada para obtener más ingresos. El debate ecológico es antiguo y sólo se ha retomado ahora con la crisis. «Lo que se pretende es aprovechar la preocupación medioambiental que ya existía en los años 70 en los países del norte de Europa para buscar otros impuestos nuevos ante la caída de los ingresos», comenta González-Gaggero. «Es más arduo para los gobiernos explicar a los ciudadanos una subida del IVA que los impuestos verdes», añade. Sólo hay que comprobar que la recaudación no se destinará a mejorar el medioambiente sino a paliar el déficit.


    Después vienen Pisuerga y Valladolid:

    Y, en España, los nutricionistas piden al Ejecutivo que suba los impuestos a la comida basura y subvencione la dieta mediterránea. Seguro que los gobiernos son más receptivos ahora porque hay recaudación por medio.

    Retorno a Ítaca

    31 octubre 2009 por Gonzalo Martín

    «Tu eres de las que piensan que escrúpulos es una isla griega»

    Eso que se llama finamente «una línea de diálogo». Brillante, anyway. Aquí no hay quien viva, de la que alguien se debiera compadecer y debiera publicar sólo los textos para proclamar al nuevo Groucho Marx. En busca de un club de fans con inquietudes intelectuales. Un club para el culto. De adoración, no de libraco.

    Adolfo o la juventud

    30 octubre 2009 por Gonzalo Martín

    ¿Es el último SS en morir? La pelea de Simon Wiesenthal contra el tiempo tenía ese desgarrador factor, esa inevitable condena que el tiempo otorga a la justicia que no puede serlo por pura caducidad del culpable. Cómplice o no, parte del tiempo que le tocó vivir, la suerte de las elecciones tomadas, explica el fallecido en sus memorias la afectuosidad del Führer. A nadie debería sorprenderle: los salvadores de la humanidad siempre tienen grandes deseos y una fuerte determinación para terminar con sus peligros y se sienten buenas personas que abrazan la causa del bien. Lástima que la definición de bien, salvación y peligro sea tan cómicamente divergente cuando se salta de una mente a otra. Algo debía tener Adolfo en los gestos, la mirada y la voz para soñar con un imperio alemán más grande: «Es por eso por lo que yo serví para él y lo volvería a hacer ahora».

    ¿Y quién no quiere ser el que fue con dieciocho años?

    Subiendo a la patria en los lomos de mulos

    22 octubre 2009 por Gonzalo Martín

    El Ejército alemán está “encantado” con los cuatro mulos que compró el año pasado en Murcia y ha decidido adquirir 6 ejemplares más. La gran resistencia y el tamaño medio de la raza española la sitúan “por delante del mulo francés” de cara a operaciones militares en terrenos abruptos, como Afganistán.

    ¿Soy yo o parece como que todo respira a que los redactores están orgullosísimos de un accidente biológico, que se encarnan y envuelven en la descollante nobleza del mulo murciano y su superioridad manifiesta sobre el mulo francés y, derivadamente y por pura ósmosis, los nativos murcianos, gitanos, demás gente de mal vivir e incluso españoles ganan un poquito de superioridad también?

    La pena de tener raíces

    18 octubre 2009 por Gonzalo Martín

    ¿Quién puede tragarse que la copla es parte de sus raíces cuando pasó su infancia oyendo rock americano?

    Cierto. Los indianos ahondan en el confuso, oculto y profundísimo misterio del yo proyectado a través de los demás. Pero hay un contrapunto: al mismo tiempo no terminas de explicarte sin tener adherido el desprecio, la ternura o la inserción de la copla en un contexto en el que nos fuimos a escuchar rock americano, cuyos intérpretes ni siquiera tienen que preguntarse qué es una copla ni por qué le tiene que, en su caso, interesar: Si yo fuera reina / de la luz del día / del viento y del mar / cordeles de esclavas / yo me ceñiria / por tu libertad/ Ay pena, penita pena, pena.