Existencialismo. Revamped.
12 febrero 2010 por Gonzalo Martín«Hay que leer libros. Se os pasará el paro más deprisa»
El artista conocido como Berto. O su guionista. Anoche abrió un libro en directo. My hero.
«Hay que leer libros. Se os pasará el paro más deprisa»
El artista conocido como Berto. O su guionista. Anoche abrió un libro en directo. My hero.
«Imagínense estar en una clínica en una zona rural, viendo imágenes tridimensionales en streaming y discutiendo condiciones médicas no muy comunes con un especialista en Nueva York», decía ayer el blog de Google, escrito por los responsables del proyecto Minnie Ingersoll y James Kelly. «O descargar una película en alta definición, en toda su duración, en menos de cinco minutos. O colaborar con compañeros de clase de todo el mundo viendo un vídeo de una conferencia universitaria en tres dimensiones»
En mi ensayo del 2004 ¿Hundirá el euro la bomba de las pensiones? (Will the Pension time bomb sink the euro?), concluí que Europa terminaría enfrentando una encrucijada vital: abandonar la moneda común o abandonar el paradigma bismarckiano. Pues resulta que el ADN del sistema de reparto permite la manipulación política de las pensiones, lo que exacerbado por la caída de las tasas de fertilidad y el incremento en las expectativas de vida, conduce al déficit fiscal, la deuda creciente, la insolvencia de los Estados y el posible fracaso del proyecto de la eurozona.
«La» manipulación política de las pensiones. No sólo en sus importes y beneficios electorales, sino en la realidad moral más evidente: la conversión de ciudadanos presuntamente libres en rehenes de limosna. Los amigos inteligentes que de vez en cuando me rodean se ponen científicos ante mis palabras y me saetean con sesudos análisis microeconómicos sobre resultados y riesgos de los sistemas. Empirismo y practicismo. No es desdeñable. Pero se me hace difícil olvidar el valor moral de la cuestión de fondo, la capacidad o la anulación de la capacidad para influir en tu destino con tus propios bienes, la recaudación forzosa del rendimiento de tu trabajo a cambio de inseguridad y discrecionalidad. Uno prefiere tener la misma inseguridad decidiendo por sí mismo.
«No es lo mismo cuando se hace desde un partido de izquierdas que cuando se hace desde un partido de derechas y no lo digo desde el dogmatismo, lo digo desde la autoridad moral».
No es una cita proveniente de este caso, sino de otro incidente. Qué más da. Porque resulta fácil concluir que de ahí a que el fin justifica los medios no queda nada. Blanco está salvando España, caramba. Como un Guardia Civil que cumpla su juramento, quien lo viera. Con lo que llegamos al patriotismo y su categoría de refugio último de los canallas. De los scroundels, pondrían en el Financial Times que deben tener más fresco en la memoria a Samuel Johnson.
Cuando el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, le indicó que estaba ocupada por varios negocios privados, Chávez exclamó sobre la marcha: «¡Exprópiese!». A continuación preguntó por otros dos o tres edificios más de la plaza, de tres o cuatro plantas, y al recibir la misma respuesta, repitió: «Exprópiese».
«No es posible que estos edificios, con tanta historia, con tanto legado de nuestros próceres, estén ocupados por comerciantes. Esto es de todos los venezolanos, es un centro histórico que debemos rescatar», concluyó, sin precisar cuál será el proyecto que se va desarrollar.
Como siempre, la vida con sus intereses en el trabajo y el descanso, el deseo y la pasión, las ideas y la ciencia, la música y la poesía, transcurre más allá de cualquier disposición estatal.
«En fin, utopías, sueños, ideales, lugares que no existen».
Asombróse la prensa española de que en 2010 resulte novedad (¿y si va y lo es?) que las empresas – así, como si fueran todas a una y un único personaje – tengan en consideración el compromiso y el interés por remar en la misma dirección que propone su propiedad a la hora decidir a quien mantiene en su plantilla y a quien no. Es Carmen Mur, una señora que es puro seny y de presencia serenísima, la que con las palabras más simples y breves es capaz de terminar con tanto bullshit, tanta palabrería y excusa/fuga de las verdades del barquero: «Una compañía tiene sus estrategias para llevar a buen puerto su proyecto. Y tiene derecho a elegir las personas que estén en el barco».
¿Algo que pueda contradecir ese principio de partida, diga lo que diga la legislación vigente? Tiene el respetable, asiduamente, la costumbre de recurrir frente a la obviedad a la mayor excusa que la infancia ha habilitado en el catálogo de superhéroes contra la adversidad: el profe me tiene manía. Antecedente inmediato de «me explotan».
Hubo un tiempo en el que prácticamente cualquiera sabía quién era HAL9000. El debate se centraba en cómo el que se había aburrido viendo a Kubrick ocultaba su inmediata reducción de prestigio intelectual de una forma digna, y quienes una y otra vez interpretaban al monolito. Entre los segundos se encontraban los que sabíamos que HAL, ese cuasi ser de supercomputación que se rebela contra sus amos y se convierte en lo que Asimov en sus leyes de la robótica no permitía, era el traslado de las siglas de IBM – International Business Machines, otra que no sabe nadie – a sus antecesores en el abecedario. Un divertimento, diría que grandioso, de ¿Kubrick? ¿Arthur C. Clarke?. Resulta que gracias a la Wikipedia, ignoro si la Enciclopedia Británica lo ratifica, esta versión es más falsa que Judas. Pero qué bien lo pasamos.
Pero el tiempo no sólo borra del imaginario de trascendencia occidental el icono de HAL, borra su significado. En la era anterior a la computación casera, ubicua y universal, el poder de las máquinas controlando nuestras vidas, más los ordenadores, era un miedo típico e interesante de la época. En realidad, no sucedía nada parecido, pero el miedo es libre. ¿O sí sucedía? Las máquinas podían rebelarse y mandar missiles a la URSS, ese otro cadáver. A nadie se le ha ocurrido todavía inventar un FNNFK impronunciable remedo de Google trazando nuestras comunicaciones, perfilando nuestras vidas y controlando nuestras compras, actos, seguridad, bla, bla. Echelon da el mismo miedo, pero es un secreto. Matrix no tiene la fuerza emocional de 2001. No hay Asimovs de las redes, Bruce Sterling es para fans recónditos.
Quizá debieran ser los lectores los que continuaran este artículo. ¿Hay alguien ahí?
«Permítaseme entretejer algunas líneas de pensamiento. ¿Qué distingue a una izquierda darwinista de las versiones anteriores de la izquierda? En primer lugar, la izquierda darwinista no negaría la existencia de una naturaleza humana, ni insistiría en que la naturaleza humana es intrínsecamente buena, ni infinitamente maleable. En segundo lugar, esta izquierda no pretendería poner fin a todo conflicto y toda lucha entre los seres humanos. En tercer lugar, no supondría que todas las desigualdades se deben a la discriminación, al prejuicio, a la opresión o al condicionamiento social.»
Visto lo cual… ¿no resultaría que entonces la izquierda no sería izquierda y se parecería a lo que se suele llamar liberales, liberales al menos del tipo Sala i Marti, el de la izquierda te mete mano en la cartera y la derecha en la bragueta? Como poco, te llamarán derechista. Debe ser apócrifo, pero suena bien: un relato según el cuál preguntados los dirigentes de la perestroika qué había fallado en el socialismo al menos uno de ellos concluyó que no estaba hecho para seres humanos. Es que uno piensa que cuando los socialismos se quieren renovar terminan contando cosas más bien liberal/libertarias porque tienen miedo de parecerse a los conservadores, sobre todo los conservadores religiosos. Total, socialismo es cristianismo secularizado o lo parece. Total, democracia cristiana es reparto de dinero con fe en el más allá.
No se estresen. Sigan viviendo. Total, los nombres izquierda y derecha suenan algo decrépitos en el siglo XXI, no así la querencia a creer que mi paraíso coincide con el paraíso del vecino.
Estos son razonamientos seguramente de interés para los señores Cortés y El Qudsi, que viven concernidos y desmoralizados por la muerte de los blogs sin saber que el hombre de Microserfs aventura la resurrección y no es un cualquiera.
(lo tengo que poner en pequeñito: está leido en una revista de papel sin enlace conocido – Intelligent Life – y, encima, es atrasado: invierno del 2008. Excusa: el Mac cumplía 25 tacos)
…formaban parte de una cesta de Navidad entregada a los periodistas que cubren la información del Gobierno. Los comentarios han sido muy favorables al cambio realizado por De la Vega.
Es decir, ningún periodista, reportero o tribulete ha planteado ante la recepción del obsequio, entrañable gesto en entrañable fecha, la más mínima objeción a ser honrados por un gobierno que deben supuestamente vigilar como fascinantes miembros del cuarto poder que son. Ni siquiera se han preguntado que, cuando es a la inversa, los regalos recibidos por los políticos en función de su cargo, la dinamita en forma de tinta se prende sin respiro. Pero tampoco que lo espléndido del buen gusto de la presidencia y vicepresidencia del gobierno se hace con un dinero que no es de ellos, mientras discutimos los pobres euros de un pensionista o un parado. Qué demagógico es usted, me dirán. Demagógico, digo yo, es que los mismos señores que deciden tu ración de pensión puedan demostrar generosidad y afecto con los que les han de criticar (sic) con un dinero que no es suyo:
Pero también la vicepresidenta ha incluido una serie de alimentos artesanales de alta calidad, como mantecados de Valladolid, castañas ecológicas cocidas de Lugo, un vino de Jumilla, miel de la sierra de Teruel, una mermelada de frutas de La Rioja y un turrón de almendra de Valencia…
Y, a mí, que lo pago, ¿por qué no me dan? Obviaré la cuestión de que un gobierno que hace gala y santo y seña de la laicidad regale por navidad.
(va a resultar que los Estados Unidos no eran lo que se pensaba, fíjense: «dos tercios de los adultos de EE.UU. tienen carné de biblioteca. Entonces sí entramos en el meollo de la cuestión: «Los norteamericanos tienen mucha tradición de coger libros en préstamo. Consideran que deben usar las bibliotecas que pagan con sus impuestos». Oh, ciudadanos responsables. Y eso que compran pistolas)
(al redactor le preocupaba si leían más, pero la honestidad de la señora le dejó tranquilo: «seguramente no más que en otras partes». Ya puede sentirse cómodo con su barbarie)
«Desde que nacen, ellos se preparan para luchar y ellas para criar»
Para seguir defraudando la aspiración a conseguir el paraíso, dicen que resulta obvio dejar que las niñas jueguen con muñecas. Y los niños con camiones. Alguien me decía que la naturaleza es algo fascista, pero va a resultar que la liberación puede provenir de aceptar la naturaleza como es siempre que te permitan encontrar tu solución para enfrentarte con ella. El crimen, no obstante, no vale: por qué todo es tan complicado.
Los particulares no tenemos miles de millones. Al menos, los particulares de andar por casa. Pero, en proporción, hacemos lo mismo todos los años de nuestra vida laboral. Sin posibilidad de elegir, uno es afiliado obligatoriamente a la Seguridad Social con el primer duro que ingresa. Sin posibilidad de elegir, el Gobierno dice hacerse cargo de determinar cuotas y retornos. Cuando ingresas, el relato legal te hará saber el número de años y cantidades que se han debido aportar para tener unos ingresos en el retiro generalmente más magros de lo que uno espera. Lo cierto es que, a medida que cotizas, las reglas para obtenerlo se modifican varias veces. Los argumentos, una supuesta solidaridad, suelen ser sonrojantes; pero son irrelevantes ahora. La cuestión es si te dieran a elegir si aceptarías que las reglas se cambiaran sobre la marcha: la parte más difícil de tu vida depende de ello.
La palabra, no conozco otra mejor, es fraude. Sí, me atrevo a repetirla: fraude.